Cargando...

La victoria abrumadora de los demócratas en las elecciones de mitad de mandato abre una nueva etapa de confrontación política en Washington. Después de recuperar el control de la Cámara de Representantes y el Senado, la oposición se prepara para ejercer de contrapoder a Donald Trump durante los dos últimos años de su mandato, con la posibilidad de bloquear buena parte de su agenda y someter la Casa Blanca a un escrutinio parlamentario mucho más exigente. El malestar por las políticas del presidente, agravado por el impacto de la guerra con Irán sobre el coste de la vida, ha impulsado una ola electoral que cambia los equilibrios de poder en el Capitolio. Los dirigentes demócratas ya han avanzado que aprovecharán las nuevas mayorías para desplegar una amplia ofensiva de investigaciones sobre la administración republicana.

En la Cámara de Representantes, los demócratas quieren poner el foco en los negocios de Trump y su familia desde el regreso a la Casa Blanca, así como en los vínculos de la administración con grandes empresarios que han financiado sus campañas e iniciativas políticas. Entre estos destaca Elon Musk, que ha destinado 445 millones de dólares a las campañas republicanas solo durante estas midterm. La ofensiva parlamentaria comenzará en enero, cuando la nueva mayoría tome posesión y el líder demócrata Hakeem Jeffries se perfile como nuevo presidente de la Cámara, después de cuatro años de dominio republicano. "El pueblo americano ha hablado y ha dejado claro que ya ha tenido suficiente extremismo, suficiente corrupción. Quieren un Congreso que cumpla los deseos del pueblo americano", ha afirmado Jeffries, que también ha situado la lucha contra el encarecimiento del coste de la vida entre las principales prioridades de la nueva legislatura.

Las investigaciones también podrían extenderse a algunas de las actuaciones más controvertidas de la administración Trump. El congresista demócrata Robert Garcia, de California, ha situado entre las prioridades el escrutinio de la gestión del caso relacionado con el pedófilo Jeffrey Epstein y de las operaciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), cuestionado por sus actuaciones desproporcionadas contra la inmigración irregular. Otro representante californiano, Jared Huffman, ha expresado la voluntad de investigar los proyectos de construcción impulsados por el presidente en la Casa Blanca, especialmente el polémico salón de baile.

Por su parte, el senador demócrata Richard Blumenthal, de Connecticut, quiere investigar en la cámara alta los negocios de Trump con criptomonedas, especialmente los vínculos con el enviado especial Steve Witkoff, socio del presidente en World Liberty Financial. "Los tentáculos de la corrupción son profundos en esta administración y han añadido costes a los norteamericanos", ha denunciado a The Associated Press. Blumenthal también prevé impulsar audiencias sobre las actuaciones del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), impulsado por Musk, y las restricciones de los planes de cobertura sanitaria Medicare, que, según el senador, han dejado a algunos pacientes sin atención.

Foco en el caso Epstein

Pero de entre todas estas líneas de investigación, el caso Epstein será una de las prioridades demócratas. La investigación avanzará en dos direcciones. En la Cámara de Representantes, Garcia pretende fiscalizar la gestión que ha hecho el Departamento de Justicia de los expedientes relacionados con el financiero condenado por delitos sexuales, determinar si se han ocultado documentos o censurado información indebidamente y conseguir acceso a los archivos íntegros. Paralelamente, en el Senado, los demócratas preparan una investigación sobre los vínculos financieros entre Epstein y JPMorgan Chase, según ha informado CNBC. El equipo del senador Ron Wyden, que previsiblemente asumirá la presidencia del Comité de Finanzas, quiere examinar las decisiones de los responsables del banco, especialmente de la directiva Mary Erdoes. La entidad ha admitido su relación con Epstein, pero niega haber facilitado los delitos que cometió.

"El listón estará extremadamente alto"

El control demócrata del Senado también complicará los futuros nombramientos de Trump, que necesitarán el visto bueno de la cámara alta para salir adelante. La senadora electa por Illinois Juliana Stratton ya ha advertido, en declaraciones a la CNN, que no apoyará a ninguno de los candidatos propuestos por el presidente. El nuevo senador por Michigan Abdul El-Sayed, en cambio, ha asegurado que examinará con especial rigor los perfiles escogidos por la Casa Blanca y ha puesto como ejemplo a Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos, cuestionado por sus posiciones contrarias al consenso científico sobre las vacunas. El-Sayed ha advertido que "el listón estará extremadamente alto" y ha defendido que los candidatos sean escogidos por sus méritos y su capacidad de servicio público, no por su disposición a "adular al presidente".


Impeachment(s)

La posibilidad de impulsar un tercer impeachment contra el presidente continúa sobre la mesa, a pesar de que Jeffries ha evitado comprometerse. En agosto ya advirtió que el partido no descartaba esta vía, pero tampoco había tomado ninguna decisión. La cuestión genera divisiones entre los demócratas: mientras el sector progresista presiona para exigir responsabilidades al presidente, las voces moderadas alertan de los riesgos de abrir una nueva batalla institucional. "No creo que iniciar una gran disputa por el impeachment del presidente sea útil", ha advertido a Reuters Kate deGruyter, portavoz de la organización centrista Third Way, vinculada al ala moderada del Partido Demócrata. Además, los demócratas tendrían un obstáculo considerable para conseguir la destitución, ya que, aunque una mayoría simple en la Cámara de Representantes es suficiente para aprobar la acusación, se necesitan dos tercios de los votos en el Senado para condenar y destituir al presidente, una mayoría que exigiría sumar una parte de los republicanos.

La posibilidad de que senadores republicanos se adhirieran a impeachments contra otros miembros de la administración es más probable. Después de la derrota en las midterm, los conservadores han señalado la guerra con Irán como el principal motivo de la derrota. Esto coloca en primera fila al secretario de Defensa, Pete Hegseth, que aparece como uno de los principales objetivos de los demócratas por la alta probabilidad de obtener apoyos republicanos. "Una de las primeras cosas que haremos es echar a Pete Hegseth de la ciudad", advirtió Jeffries en un mitin tres días antes de las elecciones. Según la CNN y The Wall Street Journal, varios congresistas ya preparaban una ofensiva para destituirlo, con el precedente del Signalgate de 2025, cuando compartió información militar sensible en un chat que incluía accidentalmente a un periodista. De hecho, uno de estos congresistas es republicano: Thomas Massie quiere impulsar un proceso de destitución contra Hegseth para la próxima semana.

Hegseth está en la rampa de salida por la impopular guerra con Irán / EFE

El futuro de Hegseth también podría quedar en manos del mismo Trump. Según informaciones de la prensa estadounidense, el presidente estaría valorando la posibilidad de prescindir del secretario de Defensa para atribuirle parte del desgaste provocado por la impopular guerra con Irán después de la derrota republicana en las urnas. Esta eventual destitución permitiría a la Casa Blanca introducir cambios en el gobierno antes de que la mayoría demócrata se oficializara en el Congreso. Sea de una manera o de otra, queda claro que el secretario de Defensa está en la rampa de salida.