La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, está a punto de alcanzar una contundente victoria electoral en las elecciones legislativas celebradas este domingo. Según las primeras encuestas a pie de urna, la coalición conservadora que encabeza podría alcanzar una supermayoría de dos tercios en la Cámara de Representantes de la Dieta Nacional. Takaichi, que a menudo ha expresado admiración por la figura de Margaret Thatcher, aspiraba a reforzar su mandato para poder impulsar reformas presupuestarias y un ambicioso programa de refuerzo militar. Los sondeos publicados por medios como la cadena pública NHK y los diarios Asahi Shimbun y Yomiuri Shimbun sitúan al Partido Liberal Democrático (PLD) por encima de los 300 escaños, a los que habría que sumar los 34 de su principal socio de gobierno, el Partido Innovación. Esta combinación superaría ampliamente los 310 diputados necesarios para controlar dos terceras partes de la cámara, un resultado que confirmaría un triunfo rotundo para la “dama de hierro” japonesa.

Una supermayoría de dos tercios en la Cámara de Representantes daría a Takaichi una palanca política de primer orden, ya que su coalición podría sacar adelante proyectos de ley en la cámara baja incluso si toparan con el rechazo de la Cámara de Consejeros, convirtiendo el Parlamento en una pista mucho más favorable a sus objetivos a corto plazo. Este margen también reforzaría la ambición más sensible de su programa, la revisión del Artículo 9 de la Constitución, el pilar pacifista de la posguerra, una apuesta que hace tiempo que despierta recelos fuera de Japón —especialmente en la vecina China— por el impacto que podría tener en el equilibrio militar regional. Por otro lado, la noche electoral apuntaría a un batacazo de la Alianza Reformista Centrista, la coalición opositora formada por el Partido Democrático Constitucional de Japón y Komeito: después de llegar a las urnas con 167 escaños, las proyecciones indican que perderá una parte significativa de su representación, a la espera de que los resultados oficiales lo acaben de confirmar.

Takaichi, de 64 años, decidió adelantar los comicios con el objetivo de capitalizar sus altos índices de popularidad que había acumulado desde que asumió el liderazgo del PLD. Su imagen de dirigente directa, enérgica y disciplinada ha conectado con una parte importante del electorado nipón. Al mismo tiempo, sus propuestas de reducción de impuestos han provocado inquietud en los mercados financieros, preocupados por el impacto que podrían tener sobre la estabilidad presupuestaria. El PLD, formación que ha dominado la política japonesa durante casi toda la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial, había perdido recientemente el control de las dos cámaras bajo el mandato de su predecesor, Shigeru Ishiba. En pocos meses, sin embargo, Takaichi ha conseguido revertir esta tendencia, consolidando una base de apoyo sólida, especialmente entre los votantes más jóvenes, gracias a una estrategia comunicativa muy activa en las redes sociales.

Primera jefa de gobierno japonesa

El pasado octubre, Takaichi ya rompió un techo de cristal que en Japón era estructural al convertirse en la primera mujer en encabezar el gobierno nipón, un salto histórico que consolidó su condición de figura excepcional dentro de un sistema político tradicionalmente masculinizado. Nacida en la prefectura de Nara y licenciada en Administración de Empresas, entró en política en 1993 y ha ido tejiendo una trayectoria ligada a la ala dura del PLD, hasta ser percibida como una líder de “mano dura” en seguridad, apostando por el músculo militar y la revisión del marco pacifista. Su magnetismo, sin embargo, es inseparable de la polémica, ya que ha combinado la defensa del “Japón primero” con posiciones restrictivas sobre inmigración y un rechazo al matrimonio homosexual.

Avalada por Trump

De puertas afuera, su perfil ha generado mucha atracción entre la extrema derecha internacional. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, le ofreció la semana pasada su “apoyo total” y anunció que la recibiría en la Casa Blanca el mes de marzo. Además, el embajador norteamericano en Japón, George Glass, también se ha sumado con un mensaje de felicitación a la mandataria por una “impresionante victoria” electoral y ha remarcado la voluntad de Washington de “continuar impulsando la revitalización de la alianza entre los Estados Unidos y Japón, así como profundizar la cooperación entre dos dinámicas naciones”.