Hoy se cumple exactamente un mes desde que Estados Unidos lanzó la Operación Furia Épica contra Irán. Treinta días después, el coste del conflicto ya asciende hasta los 33.500 millones de dólares, según estimaciones basadas en datos preliminares del Pentágono y recogidas por el monitor independiente Iran War Cost Tracer, que permite seguir en tiempo real cómo aumenta el gasto segundo a segundo. La cifra, sin embargo, no es fija: continúa creciendo de manera constante, a un ritmo de unos 11.500 dólares por segundo. Dicho de otra manera, en el tiempo que se tarda en leer este artículo, el coste habrá aumentado en más de un millón de dólares.
El detalle del ritmo de gasto ayuda a ponerlo en contexto. Cada hora de conflicto representa unos 41 millones de dólares para los contribuyentes norteamericanos. En un solo día, la factura se acerca a los 1.000 millones, una cantidad equivalente a lo que muchos países destinan en un año entero a ámbitos esenciales como la sanidad o la educación.
Los primeros informes del Pentágono —filtrados al Congreso durante los primeros días de la ofensiva— ya apuntaban a este nivel de gasto, con más de 11.000 millones de dólares consumidos solo en la primera semana. Desde entonces, el ritmo se ha mantenido relativamente estable, impulsado por el uso intensivo de interceptores del sistema Patriot, misiles de largo alcance, operaciones aéreas y navales, y el coste logístico de mantener el despliegue militar en la región.
Más allá del impacto económico, la guerra deja también un balance humano preocupante. Por el lado norteamericano, 13 soldados han muerto y cerca de 200 han resultado heridos. En Irán, las cifras son mucho más elevadas: más de 5.000 militares muertos, a los que se añaden al menos 1.500 civiles muertos y más de 21.000 heridos.
Trump señala la OTAN
En el ámbito político, la presión empieza a notarse. El jueves pasado, el presidente Donald Trump advirtió desde Miami que Estados Unidos no tiene intención de seguir asumiendo en solitario el coste del conflicto. Sus declaraciones señalaron directamente la falta de implicación de algunos aliados de la OTAN: “Fue un error enorme que la OTAN simplemente no estuviera allí”, afirmó, dejando entrever posibles cambios en el compromiso norteamericano con la seguridad colectiva.
Las consecuencias del conflicto también se notan lejos del frente. En Estados Unidos, el precio del galón de gasolina se acerca a los 4 dólares, aproximadamente un dólar más que hace un mes. Para los hogares con dos vehículos, esto se traduce en un sobrecoste semanal de entre 20 y 40 dólares. Los economistas alertan que, si la guerra se alarga, el coste total podría situarse entre los 65.000 y los 95.000 millones de dólares.
