Cuando la tecnología cae en manos del terrorismo: el reto que viene después del 11S

El 11 de septiembre de 2001 puso de manifiesto una grave carencia de los servicios de inteligencia estadounidenses: la incapacidad de imaginar cómo se podían utilizar herramientas conocidas de una manera completamente inesperada. De hecho, el informe de la Comisión del 11S lo definió como un "fracaso de la imaginación". Veinticinco años después, este concepto vuelve al centro del debate sobre el futuro del terrorismo.

La revista Foreign Policy recupera esta idea en un análisis sobre las nuevas tecnologías a disposición de los grupos terroristas y de los extremistas violentos. La misma publicación señala que los servicios de seguridad conocen las herramientas que pueden ser utilizadas con fines terroristas, pero el reto consiste en imaginar cómo se pueden combinar o aplicar de maneras que todavía no se han previsto.

El turno de los drones y la IA

Entre estas tecnologías destacan los drones y la inteligencia artificial. Los vehículos aéreos no tripulados han dejado de ser una herramienta reservada a los ejércitos y se han convertido en dispositivos comerciales y asequibles —solo hay que ver el papel que han asumido en la guerra de Ucrania—. Un informe del Combating Terrorism Center de West Point señala que varios actores no estatales ya han experimentado con su militarización y alerta de que la proliferación de drones comerciales amplía las posibilidades de uso por parte de actores violentos.

Sin ir más lejos, los investigadores del mismo centro, la guerra de Ucrania ha funcionado como un laboratorio de innovación en el uso de esta tecnología y se han sobrepasado los límites de lo que se conocía hasta ahora. En este sentido, la experiencia adquirida en el campo de batalla, podría acabar influyendo también en las capacidades de grupos terroristas y otros actores no estatales.

Por otra parte, la inteligencia artificial plantea otro tipo de riesgo. Según un estudio del Combating Terrorism Center publicado en 2026, las herramientas de IA generativa pueden facilitar actividades terroristas, como la propaganda, la captación de simpatizantes o algunas tareas de planificación. Los investigadores, sin embargo, constatan que todavía hay pocos indicios sobre el hecho de que la IA haya transformado radicalmente las capacidades de los grupos terroristas.

Tecnologías que se combinan

El peligro radica, sin embargo, en la manera como se pueden combinar los diferentes elementos. Foreign Policy señala que herramientas como la inteligencia artificial, los drones, las comunicaciones cifradas o la impresión 3D pueden sumar capacidades y facilitar el acceso a recursos que hasta hace unos años requerían muchos más conocimientos, dinero o medios.

Esta accesibilidad es precisamente uno de los principales motivos de preocupación. Tecnologías que hace dos décadas necesitaban recursos estatales o eran muy limitados hoy ya no tienen estas condiciones. El Combating Terrorism Center considera que esta democratización tecnológica obliga a replantear cómo se evalúa el riesgo terrorista.

La prevención, el nuevo reto

A pesar de todo, los expertos también piden evitar el alarmismo. El debate sobre la inteligencia artificial está lleno de escenarios hipotéticos y, según el Combating Terrorism Center de West Point, algunas de las amenazas que hoy se plantean todavía no se han materializado.

El desafío para los servicios de seguridad es, precisamente, prepararse antes de que estas posibilidades se conviertan en una realidad. Antes del 11S, las autoridades estadounidenses disponían de información sobre la amenaza de los secuestros de aviones, pero no llegaron a prever un escenario en que fuesen utilizados como armas.

Ahora, el reto es diferente e implica entender cómo herramientas como los drones o la inteligencia artificial pueden modificar las capacidades de actores violentos y generar amenazas que todavía no se han materializado. Veinticinco años después, aquella "falla de imaginación" continúa siendo una advertencia. Hay que anticiparse a unas amenazas que todavía no se conocen, pero que la tecnología puede hacer posibles.