¿Cuál es la región del mundo que se calienta más rápidamente?

Asia se está calentando a una velocidad que ya supera claramente la media mundial. El último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirma una tendencia que preocupa cada vez más a la comunidad científica: el continente más poblado del planeta no solo sufre los efectos del cambio climático, sino que se está convirtiendo en una de las regiones donde estos impactos se manifiestan con más intensidad.

Según el organismo internacional, el ritmo de calentamiento registrado entre 1991 y 2025 prácticamente duplica el de las tres décadas anteriores. El año 2025 se situó entre los cuatro más cálidos desde que existen registros y dejó una anomalía de temperatura de casi un grado respecto al periodo 1991-2020. Si la comparación se hace con las décadas de referencia anteriores, el incremento llega hasta los 1,9 grados centígrados.

El dato es relevante porque no se trata solo de una cuestión estadística. Detrás de este aumento hay consecuencias directas sobre la vida de cientos de millones de personas. El incremento del calor extremo afecta a la salud pública, reduce la productividad agrícola e incrementa la vulnerabilidad de las comunidades más pobres. En muchos países asiáticos, especialmente en el sur y el sudeste del continente, las olas de calor ya no son episodios excepcionales, sino una realidad cada vez más frecuente.

El calor ya no es el principal problema

El informe recoge algunos ejemplos que ilustran esta transformación. Kazajistán registró temperaturas hasta 14 grados por encima de la media habitual en determinados momentos del año. Baréin encadenó diez días consecutivos superando los 40 grados y Corea del Sur sufrió los incendios forestales más devastadores de su historia reciente.

Pero el problema va mucho más allá del calor. Los océanos que rodean Asia continúan acumulando energía y batiendo récords de temperatura. Este fenómeno contribuye al aumento del nivel del mar, que solo durante el 2025 creció cerca de cinco milímetros. Puede parecer una cifra modesta, pero acumulada año tras año representa una amenaza creciente para zonas costeras densamente pobladas, infraestructuras estratégicas y ecosistemas marinos.

A esta situación se añade el retroceso continuado de los glaciares de la Meseta Tibetana, a menudo conocida como el "techo del mundo". Las masas de hielo de esta región alimentan algunos de los grandes ríos asiáticos de los que dependen cientos de millones de personas. Su pérdida acelera el riesgo de inundaciones a corto plazo y plantea interrogantes sobre la disponibilidad futura de agua dulce.

Los efectos combinados del deshielo y del calentamiento de los océanos también pueden alterar los patrones meteorológicos e intensificar fenómenos extremos. En 2025, buena parte del sur de Asia registró precipitaciones superiores a la media. Las lluvias monzónicas y varios ciclones provocaron inundaciones graves en Pakistán, Indonesia y Tailandia, entre otros países. El balance supera el millar de muertos y suma millones de personas afectadas.

Las conclusiones de la OMM dibujan un escenario preocupante. Asia no solo es una de las regiones más expuestas al cambio climático, sino también una de las más determinantes para entender cómo evolucionará la crisis climática global durante las próximas décadas. Lo que hoy pasa en sus océanos, glaciares y grandes ciudades puede anticipar el futuro que espera a muchas otras partes del planeta.