Morgan McSweeney, jefe de Gabinete del primer ministro británico, Keir Starmer, ha dimitido este domingo por su papel en el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en los Estados Unidos, el cual fue destituido el pasado septiembre por sus vínculos con el pederasta convicto Jeffrey Epstein, los cuales han vuelto a quedar expuestos en la última remesa de documentos desclasificados sobre el delincuente sexual. “Cuando me consultaron, aconsejé al primer ministro que hiciera este nombramiento y asumo plena responsabilidad por ello”, ha explicado en un comunicado McSweeney, considerado artífice de la victoria electoral de Starmer en las elecciones generales de julio de 2024.
"La decisión de nombrar a Peter Mandelson fue equivocada. Ha dañado nuestro partido, nuestro país y la confianza en la política misma", añadió McSweeney en el texto. El militante laborista, cuya dimisión reclamaron en los últimos días incluso algunos de sus compañeros de partido, asegura que sigue apoyando al primer ministro, que “trabaja todos los días para reconstruir la confianza, restaurar los estándares públicos y servir al Reino Unido”. Sin embargo, el exasesor reconoció que, por ahora, es necesario mejorar el proceso de selección de cargos públicos e instó a hacer memoria de las víctimas de Epstein, fallecido en prisión en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico de menores.
Dentro y fuera del partido, McSweeney ha sido profundamente criticado por haber nombrado a Mandelson como embajador en Estados Unidos. El error ha sido tachado de catastrófico porque la elección se produjo cuando ya se conocía la existencia de su relación con Epstein. Al ser preguntado por si Starmer debería despedir a su jefe de gabinete, el diputado laborista Simon Opher respondió: "Creo que sí, sí. Si mi jefe de gabinete hubiera hecho esto, creo que estaría buscando otro trabajo, para ser sincero". "Sé que en política realmente dependemos de la gente para cubrirnos la espalda, nuestros asesores, y creo que evidentemente no lo han hecho con Peter Mandelson. Por tanto, necesitamos un poco de limpieza", añadió.
Starmer, cuestionado
Con el paso junto a McSweeney, todos los ojos están puestos sobre Starmer. Según un sondeo de la firma demoscópica Opinium difundido este domingo, un 55% de los británicos cree que el laborista debería dimitir, si bien varios ministros han salido hoy en su defensa y Downing Street espera que la marcha del jefe de gabinete le proteja por ahora en el cargo. Mientras tanto, el independentista Partido Nacional Escocés y el Partido Verde, así como políticos de todas las formaciones, han pedido la renuncia del jefe de gobierno británico.