El Mundial de 2026 todavía no ha comenzado, pero ya se ha convertido en un nuevo escenario de tensión política entre Estados Unidos e Irán. La decisión de Washington de no permitir que la selección iraní se aloje en el país durante la competición ha abierto una nueva polémica internacional y confirma hasta qué punto la geopolítica ha acabado entrando de lleno en los estadios.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó este lunes que la FIFA contactó con su gobierno después de que las autoridades estadounidenses descartaran acoger a la selección iraní mientras dure el torneo. Finalmente, el equipo dormirá en Tijuana, junto a la frontera con California, y se desplazará a Estados Unidos solo los días de partido.
¿Dónde jugará la selección de Irán?
Irán disputará la fase de grupos íntegramente en territorio estadounidense: contra Nueva Zelanda y Bélgica en Los Ángeles y ante Egipto en Seattle. Sin embargo, la administración de Donald Trump considera que la presencia continuada del equipo en el país "no es apropiada", según ya había insinuado el presidente en marzo. Trump aseguró entonces que la selección era "bienvenida" al Mundial, pero añadió que quedarse en Estados Unidos podía poner en riesgo "su propia seguridad".
La justificación oficial, sin embargo, llega en medio de un contexto político explosivo. Las relaciones entre Washington y Teherán continúan marcadas por la guerra iniciada después de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. El conflicto elevó la tensión regional hasta niveles críticos y reabrió un clima de confrontación que ahora también salpica el deporte internacional.
Desde hace meses, la participación de Irán en el Mundial estaba rodeada de incertidumbre. La federación iraní ya negociaba con la FIFA alternativas logísticas ante posibles problemas diplomáticos y restricciones de visados. El presidente de la federación, Mehdi Taj, confirmó finalmente el traslado de la base de operaciones a México, una decisión que también facilitará los vuelos directos entre Teherán y territorio mexicano.
La FIFA, incómoda
La situación ha generado incomodidad dentro de la propia FIFA, que ha intentado mantener el calendario intacto para evitar una crisis institucional aún mayor. Pero el caso evidencia la dificultad de separar deporte y política en un torneo que organizan conjuntamente Estados Unidos, Canadá y México en medio de un escenario internacional cada vez más tenso.
De hecho, la polémica fue aún más lejos en abril, cuando Paolo Zampolli, enviado especial de Trump para alianzas globales, llegó a sugerir públicamente que Italia podría sustituir a Irán en el Mundial. La propuesta fue descartada rápidamente tanto por la FIFA como por las autoridades italianas, pero alimentó aún más la sensación de que la Casa Blanca estudia convertir el torneo en una herramienta de presión política.
A pesar de todo, Irán disputará su cuarto Mundial consecutivo después de haber dominado la fase asiática de clasificación. Pero el equipo llegará al torneo convertido en mucho más que una selección de fútbol: será también el símbolo de un conflicto diplomático que ni siquiera el gran escaparate deportivo del planeta ha conseguido dejar fuera del terreno de juego.