La ciudad china desde donde Corea del Norte se ve a simple vista

Hay pocos lugares en el mundo donde se pueda observar tan claramente el contraste entre dos sistemas políticos y dos maneras de entender la sociedad como en la ciudad china de Tumen. Situada en la provincia de Jilin, en el noreste de China, esta pequeña ciudad limita con Corea del Norte gracias al río Tumen, un curso de agua que, en algunos puntos, tiene menos de cincuenta metros de ancho. Desde la orilla china, el país más hermético del mundo está literalmente al otro lado del río.

La primera impresión es casi surrealista. En el lado chino hay carreteras asfaltadas, iluminación nocturna, restaurantes, comercios y tráfico constante. Al otro lado, ya en territorio norcoreano, aparece Namyang, una ciudad mucho más discreta, con calles prácticamente vacías, bicis y una actividad aparentemente muy reducida. Sin necesidad de prismáticos, el visitante puede distinguir viviendas, estaciones de tren, campesinos trabajando en los campos o personas caminando por las calles.

Este contraste visual es precisamente lo que convierte a Tumen en un destino tan singular. No es necesario cruzar ninguna frontera para percibir las diferencias económicas y sociales entre ambos países. Mientras en China circulan coches particulares, autobuses y camiones de mercancías, en el lado norcoreano es habitual ver bicicletas, carros o desplazamientos a pie. Cuando llega la noche, la diferencia es aún más impactante: Tumen sigue plenamente iluminada, mientras que Namyang queda casi a oscuras, una consecuencia de las limitaciones energéticas que afectan a Corea del Norte desde hace décadas.

mapa ciutat des d l'aire
Captura Google

Un puente, una frontera

Durante muchos años, el puente fronterizo que une Tumen con Namyang fue una de las principales vías comerciales entre los dos países. De hecho, antes de la pandemia de la covid-19 era relativamente habitual ver movimiento de mercancías y algunos visitantes autorizados que cruzaban la frontera. Todo cambió con el cierre casi total decretado por Pyongyang en 2020. Desde entonces, tanto Corea del Norte como China han reforzado notablemente la vigilancia de la frontera con vallas metálicas, alambradas y sistemas de control mucho más estrictos.

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Una de las curiosidades más comentadas por los turistas es precisamente esta valla. Los visitantes pueden caminar hasta un punto concreto del puente histórico, pero una barrera metálica impide seguir avanzando. Es el punto exacto donde muchos aprovechan para hacerse una fotografía con Corea del Norte a pocos metros de distancia. La imagen tiene un punto simbólico: solo unos metros separan dos mundos radicalmente diferentes, pero la frontera es completamente infranqueable.

La zona también es conocida porque durante años fue una de las principales rutas de escape de ciudadanos norcoreanos que intentaban huir del régimen aprovechando que el río es relativamente estrecho. Precisamente por este motivo, las autoridades chinas han incrementado las medidas de seguridad con nuevas vallas, cámaras y patrullas, lo que ha reducido enormemente estos intentos de huida.

Tumen no es una gran ciudad ni acostumbra a aparecer en las guías de viaje más populares. Sin embargo, ofrece una experiencia difícil de encontrar en cualquier otro lugar del planeta: observar la vida cotidiana de Corea del Norte sin entrar. En una época en que casi todas las fronteras del mundo son fácilmente atravesables, esta sigue representando una de las líneas más herméticas y cargadas de simbolismo. Desde un simple paseo por el río es posible entender, mejor que con muchas estadísticas, hasta qué punto la geografía puede separar dos realidades completamente diferentes.