Joaquim van Thuyne Daniel, un joven de 18 años de madre catalana y residente en Suiza, es una de las 40 víctimas del trágico incendio de la noche de Fin de Año en la estación de esquí de Crans-Montana. El joven, según recoge la esquela de la familia publicada este lunes en La Vanguardia, será enterrado en Lausana (Suiza) y posteriormente se celebrará una misa funeral en el Monasterio de Sant Cugat del Vallès.
Joaquim Van Thuyne era jugador del equipo de fútbol suizo FC Lutry y perdió la vida en el incendio que se declaró en el bar Le Constellation junto con otros compañeros del equipo. “Nuestro club y nuestro pueblo están muy afectados por esta tragedia. Intentaremos gestionarla con la máxima sensibilidad”, ha destacado el presidente del club Stéphane Bise al diario suizo Blink.
El joven es hijo de Montserrat Daniel, una artista catalana de 55 años que vive en Suiza desde muy pequeña, y de John Thuyne, de nacionalidad neerlandesa. La familia de la madre fue a vivir a Suiza en 1975 cuando el abuelo de la víctima, Josep Daniel i Gubert, se estableció allí por motivos profesionales. Josep Daniel, de 91 años, trabajó durante muchos años en la multinacional Nestlé y una vez jubilado regresó a Catalunya y actualmente reside en Sant Cugat del Vallès. Según ha explicado el abuelo del joven, Joaquim era un seguidor del Barça y amante de otros deportes como los karts y la F1. El pequeño de tres hermanos, había orientado sus estudios a la mecánica y la electrónica.
Identificadas todas las víctimas
Este domingo la policía del cantón de Valais informó que ya se habían identificado la totalidad de las 40 víctimas del incendio, la mitad de los cuales eran menores de edad. Ahora, continúa la investigación para determinar si el local cumplía con las normativas de prevención de incendios, así como para averiguar el origen del trágico incendio. Los investigadores se centran en el material altamente inflamable que había colocado en el techo del local, que se encendió rápidamente al entrar en contacto con el fuego de una bengala colocada en una botella de champán durante la fiesta, una imagen muy común en las discotecas de toda Europa.
La fiscal cantonal ha confirmado que el bar contaba con una salida de emergencia, aunque el elevado número de víctimas sugiere que muchas personas no lograron encontrarla. Los propietarios del establecimiento, una pareja de nacionalidad francesa, se encuentran bajo investigación penal para determinar su responsabilidad. En uno de sus pocos comentarios públicos trás el trágico incendio, señalaron que el local fue inspeccionado solo tres veces en diez años, pese a que la normativa exige inspecciones anuales, lo que ha abierto interrogantes sobre una posible responsabilidad de la administración local.