El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha empezado este viernes la ronda de consultas con los partidos con el fin de nombrar a un primer ministro, decisión que tiene pendiente desde el pasado 7 de julio, cuando la coalición de izquierdas del Nuevo Frente Popular (NFP) dio la sorpresa en las elecciones legislativas situándose como primera fuerza, aunque sin mayoría absoluta. En las semanas transcurridas desde entonces, los partidos de izquierdas propusieron a Lucie Castets como candidata de consenso, pero Macron les dio largas, insistiendo en que no tenían mayoría absoluta, hecho que ha hecho crecer la beligerancia de la izquierda, y muy especialmente de Jean-Luc Mélenchon, como representante de la Francia Insumisa (LFI), que llegó a amenazar a Macron con la destitución si no nombraba a un ejecutivo de izquierdas. La crisis institucional se agrava este viernes, después de que los partidos que conforman la coalición macronista Juntos por la República (Ensemble pour la République) y la derecha de Los Republicanos, hayan anunciado que presentarán una moción de censura si se conforma un gobierno con ministros insumisos. La previsión era que Macron anunciara un nuevo primer ministro el próximo martes, pero después de los vetos anunciados contra LFI, podría convocar una nueva ronda de consultas, según ha informado Le Parisien.

Macron se abre a nombrar a un primer ministro externo a su coalición

Los miembros del Nuevo Frente Popular, que incluye a insumisos, socialistas, ecologistas y comunistas, han iniciado la ronda de consultas este viernes. La alta funcionaria Lucie Castets, propuesta como primera ministra por este bloque, se ha mostrado optimista y ha asegurado que Macron les ha reconocido "la voluntad de un cambio de orientación política" expresada por los franceses en las urnas. "Estoy preparada para construir coaliciones, para discutir con otras fuerzas políticas para intentar encontrar un camino que garantice la estabilidad del país y, finalmente, permitir responder a las emergencias expresadas por los franceses", ha afirmado. El primer secretario del Partido Socialista, Olivier Faure, ha añadido que "el presidente ha reconocido que la estabilidad que pide no significa la continuidad de las políticas que ha llevado a cabo hasta ahora". Los más duros han sido el presidente de la Francia Insumisa, Manuel Bompard, y la secretaria nacional de los ecologistas, Marine Tondelier, que han criticado la demora en el nombramiento de un primer ministro.

Los siguientes al llegar al Elíseo han sido los representantes de la coalición centrista del gobierno, incluyendo al primer ministro en funciones, Gabriel Attal. Al salir, este ha asegurado que Macron ha reconocido que las elecciones enviaron un "mensaje de alternancia" pero que "no son una desautorización completa" del macronismo, y ha trasladado que el jefe de Estado busca una "solución institucionalmente estable que evite una nueva disolución". En una carta enviada a los diputados de su grupo, Attal ha defendido el nombramiento de un primer ministro "que no provenga de los partidos del bloque central" y que dirija un gobierno que represente "un amplio espectro de sensibilidades, desde la izquierda republicana a la derecha." Sin embargo, ha añadido que su grupo vetará cualquier gobierno formado por ministros de LFI. Los últimos en reunirse con Macron este viernes han sido Los Republicanos, de corte conservador, que han dejado claro que no se sumarán a ninguna coalición de gobierno y que votarían "inmediatamente" una moción de censura en caso de que el ejecutivo incluyera a "rebeldes". "Bloquearemos a la Francia Insumisa (...) Son peligrosos para la democracia", ha afirmado al presidente del grupo en la Asamblea Nacional, Laurent Wauquiez, argumentando que son "extremistas".