La República Democrática del Congo afronta el brote de Ébola más mortífero de su historia mientras la respuesta sanitaria se ve limitada por la falta de recursos. Según los últimos datos del gobierno congoleño, correspondientes al 18 de agosto, la epidemia ha causado 2.476 muertes y 5.208 casos confirmados, con una tasa de letalidad del 47,5%. El virus ya afecta a seis provincias del este y el noreste del país, con Ituri como uno de los principales epicentros.
El brote, declarado oficialmente el 15 de mayo, está provocado por la variante Bundibugyo del virus del Ébola. Es ya el segundo más letal registrado en el mundo, solo por detrás de la epidemia que golpeó Guinea, Liberia y Sierra Leona entre 2014 y 2016, y también el más grave que ha sufrido nunca la República Democrática del Congo.
La rapidez, la preocupación principal
La rapidez con que se extiende es uno de los principales motivos de preocupación. El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha advertido que la situación "está lejos de estar bajo control" y ha situado el riesgo sanitario en un nivel "muy alto" para el Congo y "alto" para Uganda y los países vecinos.
En Ituri, la enfermedad ya forma parte de la vida cotidiana de muchas familias. Según ha recogido El País, residentes de la zona explican que han perdido familiares en pocas semanas y reclaman una respuesta más contundente de las autoridades. El miedo se combina con las dificultades económicas derivadas de las restricciones impuestas para intentar frenar los contagios.
¿A la espera de una vacuna?
Uno de los grandes obstáculos es precisamente detectar los casos antes de que el virus llegue a más personas. El doctor Jean Kaseya, director de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), ha explicado que entre el 60% y el 70% de las muertes relacionadas con el ébola se producen dentro de las comunidades, fuera de los centros sanitarios. Esto dificulta identificar los contactos y cortar las cadenas de transmisión.
La variante Bundibugyo añade otra dificultad. No existe actualmente ninguna vacuna ni tratamiento específico aprobado contra esta cepa. La vacuna Ervebo, desarrollada contra la variante Zaire, se utiliza en la respuesta y ha mostrado indicios de una posible eficacia contra el Bundibugyo. Al mismo tiempo, dos vacunas diseñadas específicamente contra esta variante se encuentran en las primeras fases de los ensayos clínicos en humanos.
La situación se ve agravada por las condiciones del este del Congo, una región marcada por décadas de conflicto armado. La presencia de grupos armados, los desplazamientos de población y la movilidad constante dificultan el seguimiento de los contactos y el aislamiento de los casos. Los responsables sanitarios también señalan la desconfianza de algunas comunidades como un factor que complica la respuesta.
Falta de financiación
A todo esto se suma la falta de financiación. La OMS calcula que necesita 115 millones de dólares para contener la epidemia, pero solo ha recibido aproximadamente el 60% de esta cantidad. La organización quiere ampliar la vigilancia comunitaria, reforzar los centros de tratamiento y aumentar la formación del personal sanitario.
El problema va más allá del Congo. En una reunión ministerial celebrada este jueves en Namibia, Tedros ha reclamado reforzar la "soberanía sanitaria" de África y reducir la dependencia de la ayuda exterior. Según el director de la OMS, la cooperación internacional destinada a la salud ha caído cerca de un 40% de acuerdo con los indicadores de 2025.
Tedros ha defendido que los países africanos aumenten los recursos propios destinados a la sanidad e impulsen la producción regional de medicamentos, vacunas y pruebas diagnósticas. "La salud no es un coste que se deba contener", ha afirmado, sino una inversión en las personas, la estabilidad y el futuro del continente.
La experiencia de Uganda demuestra que contener el virus es posible. El país se declaró libre de ébola en julio después de controlar un brote de solo una veintena de casos, gracias a la detección precoz y al seguimiento de los contactos. El contraste con el Congo pone de manifiesto la importancia de disponer de recursos suficientes y de una respuesta rápida.
Ahora, la combinación de una variante que se extiende con rapidez, un sistema sanitario sometido a una fuerte presión y una región castigada por la violencia mantiene la epidemia fuera de control. La OMS insiste en que todavía es posible revertir la situación, pero advierte que el tiempo y los recursos son determinantes.
