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La expedición de los Bombers de la Generalitat enviada a Venezuela ya trabaja sobre el terreno entre los escombros provocados por los dos devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que afectaron el norte del país. Los catorce efectivos catalanes desplegados en el país latinoamericano participan en las tareas de evaluación estructural de los edificios que quedan en pie en el estado de La Guaira, al norte de Caracas, que es el principal foco del desastre. En concreto, operan por ahora en la localidad costera de Caraballeda. El equipo catalán desplegado en Venezuela está formado por tres mandos, siete miembros del Grup d'Estructures Col·lapsades (GREC), dos especialistas en logística, un sanitario y un piloto de la Unitat de Drons de la Unitat de Mitjans Aeris (MAER). 

Los bomberos catalanes aterrizaron este domingo por la mañana en el aeropuerto internacional de Valencia, al oeste de Caracas, el punto de llegada de los rescatistas internacionales, ya que el principal aeropuerto del país, el de Maiquetía, se encuentra cerrado por los graves daños estructurales que sufrió a causa de los seísmos. A Maiquetía, sin embargo, llegaron después en un autocar facilitado por la embajada española, para completar los trámites de acreditación ante las autoridades venezolanas. Posteriormente, la expedición se ha trasladado hasta la base de operaciones habilitada en el puerto de Maiquetía.

Una parte de los efectivos se ha quedado este domingo en la base para iniciar el montaje del campamento y de los sistemas logísticos y de comunicaciones, mientras que el resto se ha desplazado hasta el Centro de Coordinación Internacional, situado en La Guaira, para integrarse en el dispositivo internacional desplegado en la principal zona afectada por los terremotos. Ya sobre el terreno, la primera misión operativa de los bomberos catalanes ha sido hacia las 14:00 horas —las 20:00 horas de la tarde en Catalunya— en Caraballeda.

Los equipos de rescate trabajan en La Guaira / EFE

Allí, los especialistas del Grup d'Estructures Col·lapsades (GREC) de los Bombers de la Generalitat han comenzado las tareas de evaluación estructural de edificios afectados por los terremotos con el objetivo de determinar cuáles son los itinerarios y las zonas de trabajo más seguras para que los equipos de rescate puedan acceder a los edificios derrumbados en caso de que haya personas atrapadas. Estas actuaciones pueden comportar el apuntalamiento de estructuras o la retirada controlada de escombros para facilitar el acceso de los equipos de salvamento.

"Hemos trabajado toda la tarde en la monitorización de un edificio para las maniobras para acceder al interior, donde había víctimas", explica Oriol Corbella, inspector del cuerpo de Bombers de la Generalitat y responsable del operativo desplegado en Venezuela, en declaraciones a TV3. Corbella admite que cuando han pasado tantas horas desde el desastre —que se produjo el pasado miércoles—, "encontrar a una persona con vida es muy poco probable, casi un milagro". Este bombero catalán explica que se han encontrado muchas infraestructuras dañadas y personas que no pueden volver a sus casas por el peligro que supone. Corbella ha destacado la buena acogida que han tenido por parte de la población venezolana y de las autoridades, especialmente del ejército, que les traen avituallamientos, les han montado tiendas de campaña y los van a ver recurrentemente para ver qué necesitan.

Corbella ha explicado posteriormente a RAC1 que trabajan por sectores, intentando no pisarse con otros equipos de rescate. Deciden operar en un edificio por los avisos de familiares que echan de menos a alguien o por la tipología de daños estructurales, por la manera en que se ha roto un edificio, que les hace pensar que dentro puede haber sobrevivido alguien. "Estos edificios se priorizan para comprobar si alguien queda con vida", apunta, a pesar de admitir que cada hora que pasa es "menos probable" encontrar supervivientes. El bombero avisa que todo ello se agrava porque hace mucho calor y, si los atrapados están heridos, los rescates son una carrera a contrarreloj. El operativo, explica, se realiza poniendo el mínimo número de personas en riesgo, dado que al tratarse de edificios afectados, cualquier movimiento o incluso réplica de los seísmos puede provocar un derrumbe.

Los equipos de rescate trabajan en La Guaira / EFE
Los equipos de rescate trabajan en La Guaira / EFE

A lo largo de los próximos días, el equipo de bomberos catalanes también efectuarán evaluaciones estructurales de edificios que no se hayan derrumbado, con el objetivo de determinar su estabilidad y valorar si son seguros. Una vez finalizada esta primera misión, prevista para esta tarde, la expedición recibirá una segunda misión operativa que también se desarrollará durante la jornada de hoy y que, previsiblemente, se situará igualmente en la zona de La Guaira.

Unos 2.600 rescatistas internacionales buscan supervivientes entre las ruinas

Las tareas de rescate continúan a contrarreloj en Venezuela, cuatro días después del doble terremoto que causó al menos 1.450 muertos confirmados y más de 3.150 heridos. También hay unas 12.700 familias damnificadas y unos 700 edificios con daños totales o parciales, así como hospitales y otras infraestructuras afectadas. Entre los muertos confirmados hay unos 17 españoles, además de unos 150 desaparecidos, según el Ministerio de Asuntos Exteriores español.

Los rescatistas venezolanos y extranjeros trabajan fundamentalmente en los escombros de La Guaira, en busca de los miles de desaparecidos. Se han encontrado 33 personas con vida. Sobre el terreno hay unos 2.600 rescatistas internacionales, con 130 perros, una cincuentena de vehículos y equipamientos de todo tipo. Los hay de numerosos países que han enviado ayuda: El Salvador, México, República Dominicana, Suiza, Ecuador, España, Chile, Colombia, Países Bajos, Italia o Estados Unidos. Además, miles de venezolanos han salido a la calle como voluntarios para recoger material de primera necesidad y gestionar donaciones.