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La ciudad de Belfast, en Irlanda del Norte, ha vivido una noche de altercados azuzados por movimientos antiinmigración a raíz de un episodio violento atribuido a un ciudadano sudanés. El ataque a cuchillo de un hombre de 30 años sudanés contra un hombre británico de unos 40 años ha conmocionado al país y ha recibido la condena unánime de las autoridades y todos los grupos políticos del país. Vídeos de lo sucedido han circulado por las redes sociales, y la indignación ha derivado en un estallido de disturbios en las calles, con vehículos y contenedores en llamas.

Decenas de manifestantes, la mayoría con la cara cubierta y capuchas, tomaron las calles de Belfast este martes y hacia las 20:00 horas comenzaron a prender fuego a contenedores de basura, varios coches, un autobús e incluso a diversas viviendas destinadas a alojar a solicitantes de asilo. Lo hicieron en algunos casos con cócteles molotov, según explican testigos de los altercados a los medios sobre el terreno. Todo se extendió hasta pasadas las 23:00 horas, cuando se puso a llover de manera intensa y la manifestación se comenzó a disolver. Se trata del tercer estallido de altercados contra la inmigración en Irlanda del Norte en los últimos tiempos, tras los de los que hubo en los veranos de 2024 y de 2025.

Altercados en Belfast / Europa Press

La convocatoria la habían azuzado personalidades conocidas de la extrema derecha británica, como Tommy Robinson. También se había hecho eco el magnate Elon Musk, dueño de la red social X y hombre más rico del mundo, que publicó un tuit dando apoyo al partido ultra Restore Britain —Restaurar Gran Bretaña—: “Solo Restore Britain puede salvar a Gran Bretaña. Es la única manera”. El mensaje citaba un tuit del líder de este partido, Rupert Lowe, afirmando que el ciudadano sudanés llegó en 2023 como solicitante de asilo y que, si llegan al poder, abolirán el sistema de asilo: "Cualquiera que haya ingresado ilegalmente a nuestro país será deportado, sin importar su estatus actual".

El atacante ha sido acusado de intento de asesinato, posesión de arma punzante en un lugar público y amenazas de muerte. Comparecerá este miércoles ante un tribunal. El Ministerio del Interior británico ha confirmado que se trataba de un refugiado sudanés con permiso de residencia válido hasta 2028. Según ha explicado la policía de Irlanda del Norte, el detenido llegó al Reino Unido en 2023, procedente de París y luego de Dublín. El motivo del ataque aún no está claro, si bien la policía descarta por ahora una motivación terrorista.

La víctima ha sido hospitalizada en estado grave, con "importantes lesiones oculares y laceraciones severas en la espalda y la cara", producidas por un cuchillo de cocina que se encontró en el lugar de los hechos. El vídeo del incidente, que circula todavía por redes sociales, muestra a la víctima en el suelo sangrando y al agresor sentado sobre él y tratando de degollarlo. A los segundos, aparece un hombre, vecino de la zona, que se lanza a golpear con un objeto indeterminado al atacante en la cabeza para pararle. Al momento, aparecen otros dos hombres que comienzan a patear al agresor y tratar de separarlo de la víctima. 

Los líderes de los principales partidos de Irlanda del Norte han condenado el apuñalamiento y han pedido calma para dejar que la justicia actúe, ante la creciente tensión entre la población local. En un inusual comunicado conjunto, los dirigentes del Sinn Féin, Partido Democrático Unionista (DUP), Alianza, Partido Unionista del Ulster (UUP) y Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP) se han mostrado “unidos” en la condena de este "horrible incidente", ocurrido en la noche del lunes en el norte de la capital de la provincia británica. "No hay lugar en nuestra sociedad para este tipo de brutalidad", han subrayado los cinco grandes partidos norirlandeses.

La líder del Sinn Féin y ministra principal norirlandesa, la nacionalista Michelle O'Neill, describió el ataque en su cuenta de X de "espeluznante" y destacó la "valentía" de los miembros de la comunidad local "que pusieron en riesgo su propia seguridad en un esfuerzo por detener" el ataque. Su adjunta en el Ejecutivo de poder compartido, la unionista Emma Little-Pengelly defendió el derecho de la ciudadanía a "sentirse segura" y apeló a la calma ante "una situación claramente tensa y preocupante". El primer ministro británico, Keir Starmer, ha calificado el ataque de “repugnante” y ha prometido tolerancia cero con "escenas tan aborrecibles de violencia como esta en nuestras calles".