Armenia intensifica las acciones diplomáticas ante la Unión Europea (UE) por el bloqueo que Azerbaiyán somete a Nagorno-Karabaj. Con motivo de la presidencia española de UE, rotatoria, hasta final de año, las autoridades armenias han reforzado el contacto con el Ministerio de Exteriores de España, cuyo titular, José Manuel Albares, habló la semana pasada con su homólogo armenio, Ararat Mirzoyán, sobre la crisis humanitaria en este enclave.
En paralelo, el gobierno armenio ha solicitado una reunión de emergencia en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Su representante ante este organismo, Mher Margarian, advirtió que los 120.000 habitantes de Nagorno-Karabaj “están al borde de una completa catástrofe humanitaria”.
En la misma línea, el presidente de la autoproclamada república de Artsaj, como denominan a Nagorno-Karabaj, Arayik Harutyunyan, ha pedido auxilio a diversos actores internacionales como Rusia, la UE o el Grupo de Minks de la OSCE para que finalice el aislamiento.
El Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, reiteró hace unos días su apoyo a Armenia para que Azerbaiyán reabra el corredor de Lachín.
Desde finales del año pasado, las tropas azerís controlan el paso de Lachín, la única ruta terrestre entre Armenia y Nagorno-Karabaj, un enclave de mayoría armenia, con un gobierno propio afín, pero situado dentro de las fronteras de Azerbaiyán. El bloqueo se recrudeció desde el pasado junio con la suspensión de suministros esenciales como comida, medicamentos o combustible.
Sos Avestiyan, embajador de Armenia en España, alerta del impacto “devastador” del bloqueo en los sectores más vulnerables de la población: unas 2.000 mujeres embarazadas, 30.000 niños, 20.000 ancianos, discapacitados y enfermos se ven obligados a sobrevivir en condiciones de desnutrición. Además, los cortes de gas y electricidad paralizan los servicios sanitarios. También se han abandonado los trabajos agrícolas. Avestiyan denuncia una política de “limpieza étnica” porque las tropas azerís impiden la entrada de cargamentos humanitarios. Fuentes diplomáticas informan de casos de fallecimientos por desnutrición.
Armenia insiste en que Azerbaiyán “viola” los acuerdos de alto el fuego firmados a finales de 2020, que pusieron fin a la segunda guerra de Nagorno-Karabaj (la primera fue en 1994). Según estos acuerdos, Azerbaiyán se comprometió a garantizar el paso de personas y cargas a través de Lachín. Rusia llegó a desplegar una unidad militar en Lachín en funciones de paz pero con ello no se ha evitado el bloqueo.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha pedido a las partes en conflicto un “consenso” para reanudar el paso de convoyes humanitarios. Cruz Roja también advierte de la escasez de productos básicos. Además, esta situación esta provocando una escalada en los precios.
En febrero pasado y, posteriormente, en julio, la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el equivalente al tribunal supremo de Naciones Unidas, ordenó a Azerbaiyán que garantizara el libre movimiento de personas y cargas por el paso de Lachín en ambas direcciones.
En España este conflicto pasa casi desapercibido. Según datos del Instituto Nacional de Estadística correspondientes a este año, tan solo 25 españoles residen en Azerbaiyán y 14 en Armenia, pero no consta que ninguno esté en Nagorno-Karabaj.