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Arabia Saudí y Estados Unidos han bombardeado conjuntamente varias bases de milicias proiraníes en Irak durante la madrugada de este miércoles. La operación, la primera de estas características reconocida por Riad en territorio iraquí, ha causado la muerte de al menos 20 milicianos y ha dejado 32 heridos. Los grupos atacados forman parte de las Fuerzas de Movilización Popular, una organización que agrupa diferentes milicias armadas y entrenadas por la Guardia Revolucionaria iraní. Según un comunicado de la entidad, los bombardeos han afectado a varias de sus bases dentro de Irak. El bombardeo sitúa a Arabia Saudí de manera más clara junto a Estados Unidos en el conflicto contra Irán. También es el primer ataque estadounidense contra intereses o aliados iraníes desde que Donald Trump ordenó detener los bombardeos contra la República Islámica el 24 de julio.

El ataque supone un giro en la posición saudí cinco meses después del inicio del conflicto contra Irán. Hasta ahora, Riad no había participado públicamente junto al ejército estadounidense en una operación contra estas milicias, a pesar de que el pasado mayo varias fuentes regionales ya atribuyeron a aviones saudíes bombardeos no reconocidos oficialmente contra objetivos vinculados a estos grupos.

El Ministerio de Defensa saudí ha presentado la operación como una respuesta a los intentos de atacar instalaciones petroleras del país durante las últimas 72 horas. En un comunicado, ha asegurado que los bombardeos son una represalia "a los recientes ataques con drones" contra infraestructuras energéticas de la Provincia Oriental y de la región de Riad. Según la misma nota, las defensas aéreas saudíes "interceptaron y destruyeron" varios aparatos no tripulados que intentaban llegar a las instalaciones. Riad sostiene que los drones fueron "lanzados desde territorio iraquí" por "milicias terroristas alineadas con Irán".

"El Reino subraya que no busca una escalada, pero que responderá a cualquier agresión que sufra", añade el comunicado saudí. El Comando Central de Estados Unidos ha definido la operación conjunta como una serie de bombardeos "de precisión" contra "múltiples instalaciones logísticas y de armamento terroristas". Washington afirma que la acción responde a decenas de ataques efectuados en la región por grupos iraquíes "terroristas alineados con Irán".

Presión sobre las exportaciones de petróleo

Los ataques llegan en un momento especialmente delicado para Arabia Saudí, que intenta proteger sus instalaciones petroleras y mantener abiertas las rutas de exportación. El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz ha reducido considerablemente la salida de crudo saudí por esta vía.

A diferencia de otras monarquías petroleras del golfo Pérsico, Riad dispone de una ruta alternativa a través del mar Rojo. Desde marzo, el país transporta cerca de cuatro millones de barriles diarios, una cifra inferior a la mitad de su producción habitual, situada alrededor de los diez millones.

Esta alternativa también está bajo presión, ya que los rebeldes hutíes del Yemen, que controlan buena parte de la costa yemení del mar Rojo, han asegurado que han atacado con misiles balísticos un petrolero saudí. Días antes ya habían golpeado dos barcos del país y habían anunciado un bloqueo naval inmediato contra los petroleros saudíes en el estrecho de Bab el-Mandeb.

Bagdad anula una visita oficial a Riad

El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, ha anulado una visita oficial a Arabia Saudí que debía empezar con una reunión en Yeda con el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman. El gobierno iraquí también ha convocado una reunión de emergencia para analizar los bombardeos dentro de su territorio.

La operación aumenta la presión sobre Al-Zaidi, cuestionado por la incapacidad de Bagdad para controlar unas milicias que formalmente están integradas en las estructuras del Estado. El primer ministro se ha comprometido a desarmar a estos grupos antes de finales de septiembre.