La Guardia Revolucionaria iraní ha asegurado este jueves que ha atacado un centro de datos de Amazon en Baréin, después de expirar el plazo que Teherán había fijado para empezar a golpear empresas norteamericanas en la región. Según la agencia Mehr, la operación habría obligado a la compañía tecnológica a abandonar el país, aunque no se han facilitado detalles concretos sobre el alcance de los daños. El anuncio confirma la implicación directa de Irán en un ataque que el Financial Times ya había avanzado la madrugada del miércoles, citando fuentes conocedoras del incidente, y que habría afectado estas instalaciones el día anterior.
El ataque se enmarca en la escalada anunciada por Teherán, que el martes ya advirtió que comenzaría a bombardear intereses empresariales de Estados Unidos en Oriente Medio. La Guardia Revolucionaria calificó a estas firmas de “compañías terroristas espías” y señaló que “las principales instituciones implicadas en operaciones terroristas serán objetivos legítimos para nosotros”. En aquel mismo comunicado, recogido por la agencia Tasnim, también se instaba a los trabajadores a cesar: “Se recomienda a los empleados de estas instituciones que, para preservar sus vidas, se alejen inmediatamente de sus puestos de trabajo”. Posteriormente, el cuerpo militar difundió una lista de 18 empresas consideradas objetivo de ataques, entre las cuales hay grandes tecnológicas como Apple, Google, Microsoft, Meta o Intel, así como corporaciones industriales y financieras como Boeing, Tesla o JPMorgan.
Por su parte, el Ministerio del Interior de Baréin informó el miércoles que los equipos de defensa civil trabajaban para extinguir un incendio en unas instalaciones empresariales, sin mencionar Amazon, en un incidente que las autoridades del país atribuyeron a Irán. Al día siguiente, el ministro de Exteriores, Abdullatif bin Rashid Al Zayani, trasladó la situación al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y expresó la voluntad de que se vote el viernes una resolución impulsada por Baréin para garantizar la seguridad de la navegación comercial en el estrecho de Ormuz y en su área de influencia.
Erosión de confianza en el Golfo
Durante décadas, países como los Emiratos Árabes Unidos habían basado su atractivo económico y turístico en la estabilidad que les garantizaba la alianza con los Estados Unidos, pero los ataques reiterados de Irán, como el registrado este miércoles en Baréin, han roto esta percepción de seguridad. El impacto del conflicto se ha hecho notar de manera inmediata, con inversores extranjeros atrapados o intentando abandonar la región y con la sensación creciente de que la protección norteamericana ya no es un escudo fiable ante la escalada militar. En este contexto, el responsable de gestión de crisis en la multinacional europea Alstom, Fabián Patus, explicaba a ElNacional.cat que “la percepción de la seguridad en Catar, Baréin y el resto de países del Golfo ha cambiado considerablemente” y describía un día a día marcado por los “ataques y avisos de alarma”, con “explosiones continuas por la noche” que hacen que “sea imposible conciliar el sueño”.