A veces, no es necesario alejarse mucho de la ciudad para descubrir paisajes que parecen sacados de un cuento de hadas. A poca distancia de Barcelona se esconde un rincón donde el agua, las rocas y la vegetación crean un entorno mágico. Todo con pequeños saltos de agua, pasarelas de madera y caminos rodeados de árboles centenarios. Una excursión fácil e ideal para desconectar del ritmo urbano sin tener que hacer muchos kilómetros.
Una excursión fácil entre agua y vegetación
Se trata del Torrent de Colobrers, situado a la salida de Sabadell. Es un espacio natural donde el agua, la vegetación y las formaciones rocosas dibujan un paisaje sorprendente. Lejos de la imagen habitual del entorno urbano, este paraje permite adentrarse en un entorno lleno de encanto sin tener que hacer grandes desplazamientos ni afrontar una excursión exigente.

La ruta, situada dentro del entorno del parque fluvial del río Ripoll, es una buena opción para las familias que quieren desconectar del ruido de la ciudad y disfrutar de la naturaleza. El recorrido transcurre entre puentes, pequeños saltos de agua, pasarelas de madera y árboles que contribuyen a crear una atmósfera casi mágica. Uno de los principales atractivos del Torrent de Colobrers es que permite descubrir rincones naturales sin necesidad de tener una gran preparación física.
El camino es relativamente llano y no presenta grandes desniveles, lo que lo convierte en una alternativa interesante para una salida familiar. Para empezar el itinerario, se puede tomar como referencia la iglesia de Sant Vicenç de Jonqueres o el área de ocio cercana. Desde este punto, el recorrido sigue el curso del río y se adentra progresivamente en un paisaje donde las rocas, el agua y la vegetación ganan protagonismo.
La Roca Foradada, uno de los rincones más singulares
Durante la caminata se puede llegar hasta la Font de la Tosca, donde el agua brota a través de diversas cavidades de la roca. Unos metros más allá aparece uno de los elementos más conocidos de este espacio: la Roca Foradada. Esta formación consiste en una especie de túnel excavado artificialmente en la roca hace más de un siglo, alrededor del cual el torrente dibuja un meandro. Durante muchos años, el lugar ha sido un punto de descanso para los excursionistas, que se refugiaban de la lluvia o aprovechaban la tranquilidad del entorno.

Sin embargo, actualmente no se permite el acceso debido a problemas de seguridad relacionados con el estado de la construcción y los efectos de la acción humana y natural. Se puede observar desde la distancia, especialmente durante los meses fríos, cuando el agua circula.
Un recorrido circular de dos kilómetros
La excursión continúa entre balsas de agua cristalina, caminos cubiertos de hojas y árboles centenarios, como el pi de les Tres Branques. También permite descubrir la fuente de Can Moragues y los restos de un horno preindustrial del siglo XIX, utilizado para fabricar materiales de construcción. La ruta circular, de unos dos kilómetros, pasa igualmente por la ermita de Togores, una construcción del siglo XIV declarada bien cultural de interés local, y la masía de Can Pagès Vell. Antes de volver al punto de partida, el camino se acerca a las ruinas de la casa del Canonge, documentada desde el siglo XII.

En conjunto, el Torrent de Colobrers ofrece una escapada corta y accesible para descubrir uno de los rincones más singulares del entorno de Sabadell. Un lugar ideal para caminar, observar la naturaleza y disfrutar de un paisaje que, por unos instantes, hace olvidar la proximidad de la ciudad.