Una estrategia tan sencilla como ingeniosa habría permitido salvar a todo un pueblo de un ataque armado. Este es el misterio de los muñecos que aparecen en un pueblo catalán y que explica la leyenda de una tradición popular de un municipio del Bages que ha perdurado durante siglos. De hecho, todavía hoy tiene un papel destacado entre los vecinos de un pueblo lleno de historia y cultura. Tal como dice la actriz y divulgadora apasionada por la mitología catalana Esther Barcelona, Catalunya es tierra de leyendas y hoy os contaremos una.
Una idea que salvó un pueblo catalán
Esther Barcelona asegura que hace muchos y muchos años, Sallent era una villa amurallada y un grupo de bandoleros intentó asaltar la población. Ante la amenaza, los habitantes tuvieron que buscar una manera de defenderse, pero no disponían de suficientes personas para hacer frente a los atacantes.
La solución la tuvo una chica "muy lista" que propuso crear muñecos de paja, llamados Embotits, y ponerlos delante de las murallas del pueblo para que, de lejos, parecieran un ejército bien armado. La idea primero causó dudas entre los aldeanos, pero después de ver que el tiempo pasaba y necesitaban una solución, decidieron hacerle caso. Así pues, crearon decenas de muñecos embutidos en paja e hicieron creer a los bandoleros que el pueblo estaba muy bien protegido.
Les pusieron cabezas de tela o caretas de cartón y los situaron sobre las murallas, especialmente en la zona del portal de Sant Bernat, una de las entradas principales de la villa. Algunos de los muñecos incluso simulaban estar armados con herramientas del campo, como horcas y guadañas. Eran tantos que, tal como describe Esther Barcelona, cada cinco o seis muñecos de paja se ponía un aldeano.
Un engaño lleno de ingenio
Desde fuera, aquella falsa guarnición debía parecer un grupo numeroso de defensores preparados para resistir el asalto. Engañados por la apariencia de fuerza de los habitantes, los atacantes habrían desistido de entrar en Sallent y habrían continuado su camino. De esta manera, los muñecos de paja, conocidos como Embotits, habrían salvado el pueblo sin necesidad de enfrentarse directamente a los invasores.
Con el paso del tiempo, esta leyenda se convirtió en una de las tradiciones más representativas de Sallent y en la actualidad se conmemora con las celebraciones de las Enramades. Els Embotits forman parte de las Enramades, la fiesta que se celebra por las fechas de Corpus. Es entonces cuando los muñecos se colocan en un portal de madera que evoca la antigua entrada amurallada de la calle de Sant Bernat.
Una fiesta que recuerda la leyenda
Actualmente, la agrupación Roques Albes, conocida como el esplai el Cau, se encarga de vestir y caracterizar a los Embotits con indumentarias diferentes cada año. A su alrededor también se celebran las tradicionales balladetes, una danza popular protagonizada por niños y acompañada por los grallers de Sallent. Esta leyenda explicada a El Nacional por la actriz y divulgadora Esther Barcelona es un ejemplo de unión de pueblo. De fuerza comunitaria y de esperanza. El ingenio de una chica consiguió salvar el pueblo y hoy en día todavía se celebra aquella hazaña con alegría y victoria.
