Durante años la migraña ha sido una de esas enfermedades más infravaloradas dentro del ámbito laboral. Por muy dolorosa e incapacitante que pueda ser, era tratada como algo menor, casi como un simple dolor de cabeza fuerte que había que aguantar. Sin embargo, la realidad es que esa visión empieza a cambiar, y lo hace desde el ámbito judicial, obligando al Tribunal Médico a cambiar su forma de tratar estos casos.

Y es que la migraña no es un dolor de cabeza cualquiera. Se trata de una patología que puede provocar crisis intensas, recurrentes y totalmente limitantes. Personas que no pueden concentrarse, que sufren vómitos, sensibilidad extrema a la luz o al ruido y que no están en condiciones de cumplir una jornada laboral.

La migraña ya no se trata de un problema menor

En los últimos años, varias sentencias de Tribunales Superiores de Justicia han evidenciado que la migraña crónica puede justificar una baja por incapacidad, siempre que esté bien acreditada y tenga impacto en la vida laboral. Los jueces han señalado que no se puede exigir productividad ni normalidad a quien sufre crisis frecuentes y severas. Con esto, la justicia ha reconocido que la migraña es una enfermedad seria, con consecuencias reales, y que no puede tratarse como una excusa o un problema más. Cuando la patología está documentada por especialistas y limita de forma clara la capacidad de trabajar, debe ser tenida en cuenta como algo grave de verdad.

migraña
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Este cambio de criterio ha tenido un efecto directo sobre el Tribunal Médico, que ya no puede despachar estos casos con evaluaciones superficiales. Las sentencias obligan a valorar la migraña con rigor, atendiendo a la frecuencia de las crisis, su intensidad y el impacto funcional que tienen en el día a día del trabajador.

Qué implica este cambio para los trabajadores

La consecuencia es que la migraña deja de ser rechazada de forma automática en los procesos de incapacidad. Los tribunales han establecido que puede dar lugar tanto a bajas temporales como, en los casos más graves, a una incapacidad permanente, si se demuestra que impide desarrollar una actividad laboral con normalidad.

La clave, en definitiva, es que la migraña ya no se ve como un malestar pasajero. Los tribunales han marcado doctrina y han dejado claro que el Tribunal Médico debe reconocerla como causa de incapacidad cuando es grave, persistente y limitante. Así pues, se abre una nueva etapa en la que esta enfermedad empieza, por fin, a ser tomada en serio.