Los trabajadores con contrato verán reducida ligeramente su nómina a partir de 2026, pero no porque suba el IRPF. El ajuste llegará por el incremento de las cotizaciones a la Seguridad Social, una medida destinada a reforzar la financiación del sistema público de pensiones. Aunque en la práctica supondrá cobrar algo menos cada mes, técnicamente no se trata de un aumento de impuestos, sino de aportaciones sociales, pero al fin y al cabo supone pagar algo más.

Cada vez que la nómina neta baja, muchos trabajadores piensan automáticamente en Hacienda. Sin embargo, en este caso, la Agencia Tributaria no tiene un papel directo. Lo que cambia es la cantidad que se destina a la Seguridad Social, tanto por parte del empleado como de la empresa, dentro de la reforma diseñada para garantizar la sostenibilidad de las pensiones.

El aumento del MEI y otras cotizaciones en 2026

La principal novedad es el incremento del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI). Este recargo fue creado específicamente para reforzar el sistema de pensiones ante la jubilación masiva de la generación del ‘baby boom’. En 2026, el MEI vuelve a subir, lo que implica una mayor aportación mensual. En concreto, los trabajadores asumirán un 0,02 % adicional sobre su base de cotización, mientras que las empresas también verán incrementada su parte.

Sede de la Tesorería General de la Seguridad Social. Foto Ministerio de Trabajo
Sede de la Tesorería General de la Seguridad Social. Foto Ministerio de Trabajo

A este incremento se suman otros ajustes que sí afectan solo a determinados perfiles. Uno de ellos es la cuota de solidaridad, dirigida exclusivamente a los salarios que superan la base máxima de cotización. Además, la propia base máxima de cotización aumenta, lo que provoca que quienes tienen sueldos altos paguen más cada mes a la Seguridad Social.

No sube el IRPF, pero baja el salario neto

Es importante aclararlo: el IRPF no sube en 2026 por esta reforma. Los tipos impositivos no cambian y Hacienda no retiene más por este concepto. La reducción del salario neto se debe exclusivamente a que una mayor parte del sueldo bruto se destina a cotizaciones sociales. En términos prácticos, la bajada en la nómina será limitada para la mayoría de trabajadores. En sueldos medios, el impacto se traducirá en unos pocos euros menos al mes, mientras que en salarios más elevados la diferencia será mayor.

Desde el Gobierno se defiende que este esfuerzo adicional es necesario para asegurar el pago futuro de las pensiones. Para los trabajadores, sin embargo, el resultado inmediato es que no pagan más IRPF, pero sí aportan un poco más al sistema, lo que se nota directamente en el bolsillo.