Toni Cruanyes es uno de los rostros más conocidos de TV3, pero su vida privada está lejos de grandes mansiones aisladas o urbanizaciones exclusivas. El periodista ha apostado por una forma de vivir mucho más urbana y cercana, instalándose junto a su marido y sus hijos en el Eixample de Barcelona, uno de los barrios más céntricos y prestigiosos de la ciudad.
La elección encaja con su manera de entender el día a día. Cruanyes siempre se ha mostrado como una persona de barrio, a la que le gusta tener servicios, comercios y vida urbana cerca. En alguna publicación realizada desde la azotea de su edificio ha enseñado amplias vistas de Barcelona, lo que hace pensar que su vivienda podría estar situada en una de las plantas superiores.
Un piso reformado en una finca clásica del Eixample
El edificio mantiene la estética tradicional de esta zona de Barcelona, con una fachada característica de las fincas antiguas del Eixample. En el interior, sin embargo, la vivienda estaría completamente reformada y adaptada a las necesidades actuales de la familia. Se trataría de un piso amplio, luminoso y con techos altos, uno de los grandes atractivos de este tipo de inmuebles.
Además de vistas hacia el exterior, la vivienda también tendría orientación hacia uno de los patios de manzana tan característicos del barrio. Este tipo de distribución permite ganar luz y una cierta sensación de tranquilidad pese a encontrarse en pleno centro de Barcelona.
Entre Barcelona, Canet de Mar y las escapadas familiares
La familia utiliza principalmente la vivienda durante los días laborables, coincidiendo con la rutina escolar de sus hijos. Los fines de semana, en cambio, Cruanyes procura salir de la ciudad y aprovechar el tiempo para realizar escapadas, combinando así la vida urbana con otros lugares importantes para la familia.
Canet de Mar ocupa un lugar especial porque es la localidad de origen del periodista. También acostumbran a escaparse a la nieve para practicar esquí o a las Terres de l’Ebre, vinculadas a la familia de su marido. Vivir en el Eixample, eso sí, supone asumir precios elevados: una vivienda amplia y reformada en una finca clásica de esta zona puede situarse aproximadamente entre 700.000 euros y un millón, dependiendo de la superficie, la altura y la ubicación concreta.
