La campaña de la Renta vuelve a dejar un mensaje que los fiscalistas repiten cada año, ya que no revisar el borrador puede salir caro. Sonia, una experta fiscalista lo explica con un caso muy claro, ya que su amigo, al que le hizo la Renta, que iba a pagar 480 euros acabó recibiendo 520 tras corregir su declaración.
La diferencia no es menor. Hablamos de casi 1.000 euros simplemente por revisar los datos antes de confirmar el borrador que facilita la Agencia Tributaria.
El borrador no siempre está completo
El error más habitual es pensar que el borrador es definitivo y no tiene fallos. Aunque Hacienda dispone de mucha información, como nóminas, retenciones o datos bancarios, no siempre incluye todas las deducciones posibles.
Esto ocurre especialmente con aspectos como alquileres, deducciones autonómicas, situaciones familiares o beneficios fiscales específicos que el contribuyente debe añadir manualmente a su declaración. Por eso, aceptar el borrador sin revisarlo puede implicar pagar más de lo necesario o dejar de recibir dinero que te corresponde.
Dónde se producen los mayores errores
Los fiscalistas detectan varios puntos críticos. Uno de los más comunes es no aplicar deducciones por hijos o por cambios en la situación familiar. También es frecuente olvidar gastos deducibles o no comprobar correctamente las retenciones aplicadas. En otros casos, los errores vienen por datos incompletos o desactualizados que Hacienda no ha incorporado automáticamente. La clave está en que el sistema no corrige por sí solo estos detalles. Si el contribuyente no los revisa, simplemente no se aplican.
El caso que explica Sonia no es aislado. Cada año, miles de contribuyentes descubren diferencias importantes tras revisar su declaración con detalle o con ayuda profesional. No se trata de un proceso complejo, pero sí de dedicar unos minutos a comprobar que toda la información es correcta y que se están aplicando todas las deducciones posibles. Así pues, el mensaje es que el borrador es solo un punto de partida, no el resultado final. Revisarlo bien puede marcar la diferencia entre pagar de más o incluso pasar de pagar a cobrar.
