Si el agua empieza a acumularse en el fregadero o la ducha, lo normal es pensar directamente en llamar al fontanero. Sin embargo, antes de llegar a ese punto, existe un truco casero que está funcionando en muchos hogares por su eficacia y simplicidad, como el método del agua caliente con sal gruesa. Una solución rápida que puede ahorrarte tiempo y dinero si el atasco no es demasiado grave.

La realidad es que este método funciona porque combina dos efectos muy útiles. Por un lado, el agua caliente ayuda a disolver grasas, restos de jabón y suciedad acumulada. Por otro, la sal gruesa actúa como un abrasivo natural que arrastra los residuos adheridos a las paredes de la tubería.

Cómo aplicar el método correctamente

Y es que la clave está en hacerlo bien desde el principio. Primero, calienta aproximadamente un litro de agua hasta que esté muy caliente, casi hirviendo. A continuación, añade entre cuatro y cinco cucharadas de sal gruesa y remueve ligeramente.

Un fontanero arreglando una avería en un domicilio

De este modo, vierte la mezcla lentamente por el desagüe afectado. Es importante hacerlo despacio para que el líquido actúe sobre las paredes internas de la tubería. Una vez hecho esto, deja reposar la mezcla durante unos diez minutos sin abrir el grifo. Si el atasco persiste, puedes repetir el proceso una o dos veces más. En la segunda aplicación, añadir un pequeño chorrito de vinagre puede potenciar el efecto limpiador, ayudando a descomponer aún más los residuos.

Cuándo funciona y cuándo no

La realidad es que este truco es especialmente eficaz en atascos leves o moderados, causados por acumulación de grasa, restos orgánicos o jabón. Tras aplicar el método, se recomienda abrir el grifo de agua caliente durante uno o dos minutos para arrastrar los residuos ya desprendidos.

Así pues, también es importante saber cuándo no utilizarlo. Si sospechas que el atasco está provocado por un objeto sólido, si el agua no drena en absoluto o si las tuberías son muy antiguas, este método puede no ser suficiente o incluso no ser recomendable. El truco del agua caliente y la sal gruesa es una solución práctica y accesible que puede resolver muchos problemas comunes en casa. No sustituye a un profesional en casos graves, pero sí puede ser el primer paso antes de tomar medidas más complejas.