Heredar un piso puede parecer una buena noticia, pero también puede convertirse en un problema fiscal si la vivienda no va a ser para quien la recibe. Muchos herederos aceptan el inmueble pensando que después podrán venderlo, cederlo a otro familiar o repartirlo entre hermanos sin demasiadas consecuencias. Sin embargo, abogados y fiscalistas recuerdan que una herencia con vivienda implica impuestos desde el primer momento, aunque el heredero no quiera quedarse el piso.
Y es que recibir una vivienda por herencia obliga a liquidar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Además, si el inmueble se vende después, puede aparecer una ganancia patrimonial en el IRPF. Hacienda recuerda que la transmisión de un inmueble debe declararse cuando genera ganancia o pérdida patrimonial, y que en adquisiciones por herencia se toma como referencia el valor aplicado en Sucesiones.
El problema llega cuando se vende después
La realidad es que heredar no tributa en el IRPF por sí solo. El coste inicial está en Sucesiones y, en muchos casos, también en la plusvalía municipal. Pero si el heredero vende después el piso por más valor del declarado en la herencia, tendrá que declarar esa diferencia como ganancia patrimonial.
De este modo, una vivienda heredada puede generar una doble factura: primero por recibirla y después por venderla. Por eso los abogados insisten tanto en valorar bien el inmueble desde el principio y no aceptar cifras improvisadas. Además, si hay varios herederos, el reparto puede complicarse. Si uno se queda el piso y compensa a los demás, o si se hacen adjudicaciones mal planteadas, pueden aparecer costes adicionales según cómo se formalice la operación.
No querer el piso no evita los impuestos
Otro error frecuente es pensar que, como el piso no será para uso propio, los impuestos serán menores. No funciona así. Hacienda no mira si el heredero quiere vivir allí, venderlo o entregarlo a otro familiar. Mira la adquisición, el valor declarado y las operaciones posteriores. También conviene recordar que el plazo general para liquidar Sucesiones es de seis meses desde el fallecimiento, aunque puede pedirse prórroga. Si se deja pasar, pueden llegar recargos e intereses.
Así pues, heredar un piso que no se quiere conservar puede salir más caro de lo esperado. No basta con venderlo rápido o repartirlo entre familiares. Antes conviene calcular Sucesiones, plusvalía municipal, posible IRPF y la mejor forma de adjudicarlo para no pagar impuestos de más.
