Las calles de muchas ciudades españolas están marcadas por una presencia llamativa: negocios regentados por personas de origen chino. Desde bazares y tiendas de proximidad hasta restaurantes, salones de belleza, cafés o academias, los emprendedores chinos han consolidado una presencia empresarial significativa que ha evolucionado con el tiempo. En este contexto, Shun, emprendedor y creador de contenido, señala una realidad que muchos no conocen: “La mayoría de dueños no tienen ni educación secundaria”. Con esta afirmación pone de relieve cómo, aunque la formación académica formal puede no ser alta entre muchos propietarios, su determinación, redes de apoyo y estrategias de negocio han convertido su presencia empresarial en un fenómeno importante y visible, especialmente en España.

El boom de los negocios chinos y cómo se ha producido

El crecimiento de los negocios chinos en España se remonta a las décadas de los 80 y 90, cuando grupos de inmigrantes comenzaron a abrir restaurantes y comercios de proximidad. Con el tiempo, ese modelo se consolidó y se amplió a bazares, tiendas multiprecio y otros rubros relacionados con el consumo diario. Según datos de asociaciones de autónomos, más de la mitad de los chinos en edad laboral en España son trabajadores por cuenta propia, una proporción más alta que la del resto de comunidades emigrantes en el país.

Negocio chino
Negocio chino

Este crecimiento está asociado a varios factores, entre ellos:

  • Redes de apoyo y capital familiar: muchos emprendedores chinos invierten y se ayudan entre familiares y amigos, compartiendo recursos financieros y experiencia práctica para abrir y gestionar negocios, incluso sin grandes estudios formales.

  • Acceso a productos y precios competitivos: el comercio con productos importados desde China permite ofrecer precios bajos en muchos sectores, especialmente en bazares o tiendas de descuento, lo que atrae a una clientela amplia.

  • Alta tasa de autoempleo: la comunidad china destaca por un fuerte impulso al autoempleo, lo que se traduce en un alto número de negocios propios y una presencia destacada en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

La combinación de estas dinámicas hace que, aunque muchos propietarios no tengan educación secundaria completa, logren mantener y hacer crecer negocios mediante aprendizaje práctico, trabajo constante y redes colaborativas.

Regulaciones y diferencias con España

En España, abrir un negocio exige cumplir normativas generales que no discriminan por nacionalidad: registro de autónomos, obligaciones fiscales y sanitarias, licencias municipales según el tipo de actividad y cumplimiento de la legislación laboral si hay empleados. El país ofrece un entorno legal en el que cualquier persona —independientemente de su formación académica— puede emprender si cumple estos requisitos. Esto está en línea con la apertura de la economía española a la iniciativa privada y a la creación de pequeñas y medianas empresas.

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Dentro de un negocio chino 🇨🇳 | Hoy a las 12:00 #emprendimiento #tengounplan

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A diferencia de otros países donde a veces se exige una inversión mínima o un cierto nivel educativo para obtener determinados permisos, en España no hay requisitos de estudios específicos para abrir una tienda o restaurante. Lo que se exige es cumplir la ley: estar dado de alta como autónomo, tener licencia de actividad del ayuntamiento y respetar las normativas de higiene, seguridad y tributación. Esta apertura normativa facilita que personas con perfiles diversos —incluyendo quienes no han completado educación secundaria— puedan iniciar un negocio propio.

Además, existen leyes de apoyo al emprendimiento y programas de formación para autónomos, tanto españoles como extranjeros, que ayudan a adquirir conocimientos sobre gestión empresarial aunque no se tenga formación previa.

En resumen, el fenómeno empresarial chino en España —como señala Shun— no se reduce a una cuestión académica, sino a una combinación de trabajo duro, uso de redes familiares, adaptación al mercado y un entorno regulatorio que permite la iniciativa empresarial libre. Este modelo ha evolucionado con el tiempo, diversificando los sectores en los que operan estos negocios y adaptándose a las necesidades del consumo actual.