Sergio, un gallego afincado en Dinamarca, decidió trasladarse al país nórdico en busca de mejores oportunidades laborales y de vida en general. Allí se encontró con una realidad que, según explica, le sorprendió especialmente. Se trata de un país donde el sueldo medio ronda los 4.500 euros mensuales, mientras que muchos precios cotidianos no difieren tanto de los que se pueden encontrar en España.
El contraste entre ingresos y gastos fue uno de los aspectos que más llamó su atención. Aunque Dinamarca tiene fama de país caro, que lo es, Sergio asegura que en el día a día los precios en supermercados, transporte o servicios no son tan distintos a los españoles, especialmente si se comparan con grandes ciudades. La diferencia clave, señala, está en el nivel salarial, que cubre con creces los precios ligeramente superiores a los españoles.
Más salario, mayor capacidad de ahorro
Con un sueldo medio de 4.500 euros, el margen económico cambia por completo. Sergio muestra que, pese a pagar precios algo elevados, la capacidad de ahorro es considerablemente mayor que en España. El poder adquisitivo permite cubrir gastos habituales sin que el presupuesto mensual quede ajustado al límite como sí que pasa en territorio español.
Además, el mercado laboral danés ofrece estabilidad y condiciones que facilitan la conciliación. Jornadas organizadas, derechos laborales consolidados y servicios públicos eficientes forman parte del entorno en el que ahora vive. Esto contribuye a que el salario no solo sea más alto en términos nominales, sino también más rentable en la práctica.
Calidad de vida y equilibrio económico
Para Sergio, la combinación de salarios elevados y precios relativamente comparables a los de España mejora la calidad de vida de forma muy sustancial. Aunque el alquiler puede ser uno de los gastos más altos, el conjunto de ingresos compensa esa diferencia y permite mantener un nivel de consumo cómodo. De modo que, si bien es un país algo más caro que España, sus precios no difieren lo suficiente como para no poder vivir a gusto.
Su experiencia refleja cómo el atractivo de países como Dinamarca no reside únicamente en el salario bruto, sino en el equilibrio entre ingresos, servicios públicos y estabilidad laboral. Con un sueldo medio de 4.500 euros y costes cotidianos similares a los españoles, el cambio ha supuesto para él una mejora clara en términos de seguridad económica y planificación a largo plazo.
