Las pensiones no contributivas están destinadas a personas que no han cotizado lo suficiente o que carecen de recursos económicos. Por ese motivo, la Seguridad Social revisa periódicamente los ingresos de los beneficiarios para comprobar que siguen cumpliendo los requisitos exigidos para cobrar esta prestación.

Una de las formas de comprobar esos ingresos es mediante los datos de la declaración de la renta. La administración cruza la información de la Agencia Tributaria con los registros de la Seguridad Social para verificar que la situación económica del pensionista se mantiene dentro de los límites permitidos. Cuando en la declaración aparecen ingresos superiores a los establecidos para recibir una pensión no contributiva, la administración puede iniciar un proceso para suspender o retirar la ayuda.

Los errores que pueden causar problemas

No cualquier fallo en la declaración de la renta provoca la pérdida de la pensión. Los errores formales o pequeños descuadres que se corrigen fácilmente no suelen generar consecuencias importantes. El problema aparece cuando el error afecta a los datos económicos que determinan si el beneficiario tiene derecho o no a la prestación. Por ejemplo, declarar ingresos que no existen, omitir ingresos reales o reflejar de forma incorrecta rentas procedentes de alquileres, intereses o ayudas.

Una jubilada caminando

También puede ocurrir cuando no se actualiza correctamente la composición de la unidad de convivencia o cuando se incluyen ingresos de familiares que no deberían computar en el cálculo. Si estos errores hacen que los ingresos aparentes superen los límites establecidos, el sistema puede interpretar que el beneficiario ya no cumple las condiciones para recibir la pensión.

Suspensión de la ayuda y posibles devoluciones

Cuando la administración detecta estas situaciones, puede suspender temporalmente la pensión mientras revisa el caso. Si se confirma que los ingresos superan los límites permitidos, la ayuda puede retirarse. Además, en algunos casos también puede exigirse la devolución de las cantidades cobradas indebidamente si se considera que la prestación se percibió sin cumplir los requisitos.

Los expertos recuerdan que muchas veces estos problemas se deben a errores involuntarios al rellenar la declaración de la renta. Por ello, recomiendan revisar con cuidado los datos declarados y comunicar cualquier cambio en la situación económica o familiar. Así pues, si se detecta un error, es posible presentar una rectificación de la declaración o aportar documentación que aclare la situación. Actuar a tiempo puede evitar la pérdida definitiva de la pensión o la obligación de devolver cantidades importantes.