Los jubilados deben revisar detenidamente el borrador de la Renta 2025 antes de confirmarlo. Las pensiones públicas tributan como rendimientos del trabajo, pero la edad, el número de pagadores, las retenciones y determinadas operaciones patrimoniales pueden modificar considerablemente el resultado. Cinco apartados concentran buena parte de los errores que pueden provocar que un pensionista pague más de lo debido o reciba una devolución menor.
El primer punto es el mínimo personal y familiar. Con carácter general asciende a 5.550 euros, pero aumenta en 1.150 euros para los mayores de 65 años y otros 1.400 euros para quienes superen los 75. También deben comprobarse los mínimos por discapacidad o por familiares a cargo. Si los datos personales no están actualizados, el cálculo puede resultar perjudicial.
Retenciones, deducciones e ingresos adicionales
El segundo apartado corresponde a las retenciones aplicadas sobre la pensión. La Seguridad Social practica retenciones de IRPF según la cuantía cobrada y las circunstancias personales comunicadas. Revisar la cifra permite entender por qué la declaración sale a pagar o devolver y detectar posibles diferencias respecto al certificado fiscal recibido.

El tercer punto son las deducciones autonómicas. Algunas comunidades ofrecen beneficios vinculados a la edad, la discapacidad, la dependencia, el alquiler, determinados gastos sanitarios o el cuidado de familiares. Estas deducciones no siempre aparecen incorporadas automáticamente. El cuarto apartado incluye intereses bancarios, dividendos, alquileres, rescates de planes de pensiones y otras rentas que deben declararse correctamente.
La vivienda puede cambiar por completo el resultado
El quinto punto reúne las ganancias patrimoniales y las operaciones relacionadas con la vivienda. Los mayores de 65 años están exentos de tributar por la ganancia obtenida al vender su vivienda habitual, incluso cuando transmiten la nuda propiedad y conservan el usufructo vitalicio. También existen ventajas cuando se reinvierte el dinero de otros bienes en una renta vitalicia, dentro de los límites legales.
La realidad es que no todos los pensionistas están obligados a presentar la declaración. El límite general es de 22.000 euros anuales con un pagador. Con varios pagadores baja a 15.876 euros cuando el segundo y los restantes superan conjuntamente los 1.500 euros. No obstante, aunque no exista obligación, conviene comprobar el resultado: las retenciones soportadas o las deducciones aplicables pueden hacer recomendable presentarla para recuperar dinero.