Rodri, sobre su verano en Estados Unidos: “Fui con 14 años a Connecticut, era como una película de Hollywood”

Rodri Hernández vivió con 14 años una experiencia muy distinta a la que marcaba su día a día como joven futbolista en Madrid. Su familia quería que conociera de cerca la cultura estadounidense y, como no podía pasar un curso entero fuera por su carrera deportiva, encontraron una alternativa: enviarlo durante el verano a un campamento en Connecticut, en pleno bosque y en un entorno completamente diferente para él.

“Cuando cumplí 14 años, me fui a un campamento de verano en medio del bosque de Connecticut”, recordó. Para Rodri, aquello significó salir de su entorno habitual y enfrentarse a una realidad completamente nueva, alejada de los entrenamientos, de la rutina familiar y de la vida que conocía hasta entonces.

Connecticut le pareció una película de Hollywood

El impacto fue inmediato. El campamento estaba rodeado de árboles, tenía un gran lago, canoas, tiendas de campaña y las clásicas hogueras que tantas veces había visto en películas estadounidenses. Rodri reconoce que la escena le resultó casi irreal: “Cuando llegué, fue como si me hubiera metido en una película de Hollywood”.

Rodri Aeroport Barcelona
Rodri Aeroport Barcelona

Aquella estancia también le permitió conocer otra forma de vivir la adolescencia. Compartió días con jóvenes de otros lugares, tuvo que desenvolverse lejos de casa y adaptarse a un entorno donde prácticamente todo le resultaba nuevo. La experiencia fue breve, pero suficiente para dejarle un recuerdo muy marcado.

Una experiencia que pudo vivir sin renunciar al fútbol

La idea inicial de su padre era que Rodri pudiera realizar un intercambio escolar completo en Estados Unidos. Sin embargo, el sueño de convertirse en futbolista hacía difícil pasar tantos meses lejos de España. El campamento de verano permitió encontrar un punto intermedio entre ambas cosas. Rodri pudo seguir persiguiendo su carrera deportiva sin perder la oportunidad de vivir una experiencia internacional durante su adolescencia. Años después, recuerda aquel verano con una mezcla de sorpresa y nostalgia, especialmente por lo diferente que era todo respecto a su vida habitual.

El bosque, el lago, las canoas y las hogueras formaron durante unas semanas un escenario completamente nuevo para él. Antes de convertirse en uno de los grandes centrocampistas del fútbol europeo, Rodri también fue un adolescente de 14 años descubriendo Connecticut y sintiendo que, por primera vez, estaba viviendo dentro de una de aquellas películas de Hollywood que había visto de pequeño.