Rodri Hernández ha cambiado por completo de escenario después de aterrizar en el Barça. Deja atrás Manchester y su apartamento de lujo para instalarse en una espectacular mansión de dos plantas en Gavà Mar, uno de los enclaves residenciales más exclusivos de la costa de Barcelona. La vivienda, además, tiene una historia especial: pertenecía a Ferran Torres, que se la ha cedido tras su marcha al PSG.
La elección no parece casual. Gavà Mar combina privacidad, tranquilidad y cercanía al mar, pero también está a unos 20 minutos de Barcelona y a apenas 10 del aeropuerto de El Prat. Para un futbolista de primer nivel, ofrece justo lo que necesita ya que tiene aislamiento suficiente para desconectar, pero sin quedar lejos de la ciudad ni de las instalaciones del club.
Piscina, sauna y un centro pensado para recuperarse
La mansión cuenta con piscina privada, amplios jardines, zona de barbacoa y grandes ventanales que conectan el interior con los espacios exteriores. La fachada está revestida con paneles verticales de madera y persianas mallorquinas regulables, elementos que aportan privacidad y un aspecto especialmente cálido.
Pero uno de los detalles que más destaca está en el interior. La vivienda dispone de un espacio dedicado a la recuperación física, con sauna finlandesa y tecnología pensada para favorecer los procesos de rehabilitación. Un añadido especialmente interesante para Rodri, que necesita cuidar al máximo la recuperación entre entrenamientos y partidos.
Gavà Mar ofrece playa y máxima privacidad
El entorno también juega un papel fundamental. Gavà Mar es conocido por sus playas amplias, los pinares y las grandes villas que se esconden detrás de parcelas privadas. Es una zona donde viven deportistas, empresarios y perfiles de alto poder adquisitivo precisamente porque permite mantener una vida mucho más discreta. La proximidad con la playa supone además un cambio enorme respecto a Manchester. Rodri pasa del clima británico a poder disfrutar del Mediterráneo prácticamente a pocos metros de casa.
Ferran Torres conocía bien las ventajas de esta vivienda y ahora se las ha dejado a su antiguo compañero de selección. Rodri aterriza así en el Barça con todo preparado también fuera del campo: una mansión con piscina, sauna, espacios de recuperación y uno de los mejores entornos costeros de Barcelona para empezar su nueva etapa.
