Ivan Rakitic no creció en el contexto más favorable para un niño. La guerra de los Balcanes provocó que muchas familias decidieran abandonar la zona para trasladarse a otro lugar, en busca de un futuro mejor, y encontraron su refugio en Suiza. Más concretamente, en la ciudad de Möhlin, que fue donde nació el legendario centrocampista. Pero el coste de vida tan elevado que había allí provocó que no pudieran permitirse lujos de ningún tipo.
En ese momento, el exfutbolista de Barça, Sevilla, Basel o Schalke 04 no era consciente de los increíbles esfuerzos que su familia tuvo que hacer para que pudieran salir adelante, y para ayudarle a cumplir su sueño de convertirse en futbolista profesional. Y con nueve años decidió apostar todo por el balón, motivo por el cual poco tiempo después abandonó los estudios, cuando la ley se lo permitió. Una jugada que no le salió nada mal, viendo su éxito.
“Desde pequeño era un loco del fútbol. Recuerdo que sólo tenía un juguete. El balón. Yo iba con la pelota a todas partes’’, confesaba el astro croata, selección a la cual representó, en una entrevista a ‘El Desmarque’. Con tan solo cuatro años ya jugaba al fútbol, y contra niños más grandes que él, siempre acompañado de su hermano mayor. Pero poca gente sabe que su padre fue quien le inculcó la pasión por el fútbol, y estuvo cerca de ser profesional.
“Mi padre estuvo a punto de ser profesional, pero no vivía del fútbol, así que tuvo que abandonar el pueblo para buscarse la vida. Cuando llega un partido, mi padre está más nervioso que yo. Con ocho años, me ofrecieron una prueba con el Basilea y así es como comenzó mi carrera”, añadió Rakitic, quien también dio sus razones para representar a Croacia y no a Suiza. “Quería ser yo mismo. No iba en contra de Suiza, sino a favor de mi gente de Croacia. No quería ver a otro en mi lugar”, fueron sus palabras.
Los esfuerzos de los padres de Rakitic
Rakitic quiso poner en valor todo lo que hicieron sus padres por él cuando era un niño, para que pudiera ser feliz y dedicarse al fútbol. “Yo aprendí en casa. Mis padres lloraban mucho pues crecieron en un entorno difícil. Casi no teníamos para comer, pero preferían acostarse con hambre, con tal de poder comprarme unas botas para seguir entrenando. Eso me enseñó mucho y ahora quiero transmitir esa pasión a la gente”, finalizó.