Si las palomas aparecen casi cada día en tu balcón, se posan en la barandilla o insisten siempre en el mismo rincón, probablemente hay una explicación mucho más sencilla de lo que puede parecer. De hecho, las palomas son animales de costumbres y, si les gusta un espacio, no será una tarea fácil echarlas. Ahora bien, si quieres comprender más su comportamiento, apunta, porque puede que a partir de ahora las mires con otros ojos.
Un lugar elevado, tranquilo y protegido es ideal para las palomas
Más allá de lo que muchos piensan, el comportamiento de las palomas no tiene ningún significado misterioso. En este sentido, los expertos aseguran que las palomas urbanas eligen los espacios donde descansan, buscan alimento o intentan reproducirse en función de las condiciones que encuentran.

Las palomas domésticas proceden de la paloma bravía, una especie que tradicionalmente ha vivido en zonas rocosas, aprovechando acantilados, grietas y pequeñas cornisas para protegerse. Los edificios de las ciudades ofrecen estructuras muy parecidas. Balcones, tejados, cornisas y otros espacios elevados pueden convertirse, por lo tanto, en un sustituto perfecto de su hábitat natural.
Una de las principales razones por las que una paloma puede elegir un balcón es su ubicación. Una barandilla elevada le permite descansar alejada de buena parte de las molestias que hay en la calle y, a la vez, observar el entorno.
Lo que más les gusta a las palomas
Sí, además, el balcón está protegido del viento y de la lluvia y tiene poco tráfico de personas; se convierte en un espacio especialmente cómodo. Las palomas también tienen una buena capacidad para orientarse y recordar lugares conocidos. Por eso, si han comprobado que un determinado rincón es seguro, pueden volver repetidamente.
La alimentación también puede tener un papel importante. No hace falta que haya comida directamente en el balcón. Si cerca hay parques, plazas, contenedores o personas que alimentan a estas aves, el edificio puede funcionar como un punto de descanso antes de continuar su recorrido. Las migas, las semillas o la comida de mascotas que se dejan accidentalmente en el exterior también pueden actuar como un reclamo. Por eso, mantener el balcón limpio y evitar dejar alimentos es una de las primeras medidas para reducir las visitas.
¿Cuándo puede estar preparando un nido?
Hay otra señal que conviene observar. Sí, además de visitar habitualmente el balcón, si las palomas empiezan a traer ramas, hojas u otros materiales, es posible que estén buscando un lugar para nidificar. Sus nidos son bastante sencillos y pueden instalarse en rincones protegidos, detrás de una jardinera, en una repisa o en cualquier espacio donde queden protegidos del viento y de las molestias. La visita repetida de una pareja al mismo punto, especialmente si transporta materiales, puede indicar que está preparando el lugar para reproducirse. Si se quiere evitar esta situación, es preferible actuar antes de que el nido esté ocupado.

¿Qué hacer si no quieres que las palomas vuelvan?
El primer paso es eliminar posibles fuentes de atracción: comida, semillas, restos de comida de animales y otros residuos. También es importante no alimentarlas deliberadamente. Cuando una paloma utiliza siempre la misma barandilla o repisa, se pueden instalar barreras físicas que impidan que se pose. Las redes pueden ser una opción, siempre que queden correctamente instaladas y no puedan atrapar a las aves. También existen sistemas específicos para dificultar que las palomas se posen en determinadas superficies sin causarles lesiones.
Si ya hay un nido con huevos o polluelos, no se debe retirar automáticamente. Antes de intervenir, hay que comprobar la normativa aplicable, ya que las regulaciones pueden variar según el territorio. Ante la duda, es recomendable consultar a los organismos competentes. Los excrementos también deben retirarse con precaución. Si hay una acumulación importante, es mejor humedecerlos antes de limpiarlos y evitar barrerlos o aspirarlos en seco.
En definitiva, que las palomas vuelvan una y otra vez al mismo balcón suele tener una explicación muy concreta: han encontrado un lugar seguro, tranquilo y útil. La mejor manera de evitar que se instalen no es recurrir a métodos agresivos, sino eliminar los atractivos y dificultar el acceso al espacio.