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Despertarse unos minutos antes de que suene el despertador es una situación bastante habitual. A muchas personas les pasa que abren los ojos justo antes de que llegue la hora de levantarse, incluso sin haber mirado el reloj durante la noche. Lejos de ser una simple casualidad, este fenómeno tiene una explicación científica relacionada con el funcionamiento del reloj biológico y los hábitos de sueño.

El reloj biológico puede anticipar la hora de levantarse

El cuerpo humano dispone de un sistema interno que regula diferentes funciones del organismo a lo largo del día. Se conoce como ritmo circadiano e influye en procesos como el descanso, la temperatura corporal y la secreción de hormonas. Este reloj interno se ajusta principalmente a través de la luz natural, pero también está condicionado por los horarios habituales de sueño y de alimentación.

Imagen de una mujer con un despertador

Cuando una persona mantiene una rutina regular y se va a dormir y se despierta aproximadamente a la misma hora cada día, el cuerpo acaba aprendiendo este patrón. De esta manera, puede prepararse para empezar la actividad antes de que suene la alarma. Uno de los mecanismos que intervienen es la liberación de cortisol, una hormona relacionada con el estado de alerta y la respuesta del organismo ante las demandas del día.

Aproximadamente una hora antes de la hora habitual de despertarse, los niveles de cortisol empiezan a aumentar, hecho que ayuda al cuerpo a pasar progresivamente del estado de descanso a la vigilia. Por eso, cuando los horarios son constantes, es posible despertarse espontáneamente unos minutos antes de que suene el despertador. El cerebro ha aprendido cuándo toca activarse y prepara el cuerpo para empezar la jornada.

El estrés y la ansiedad también pueden provocar despertares

No siempre, sin embargo, despertarse antes de la alarma es consecuencia de una buena sincronización del reloj interno. Los factores psicológicos también pueden tener un papel importante.

El estrés y la ansiedad pueden mantener el cerebro en un estado de alerta que dificulta el descanso. Cuando tenemos un evento importante al día siguiente, una preocupación o una obligación que nos genera nervios, podemos experimentar despertares anticipados. Esta situación es especialmente habitual cuando los horarios son irregulares o hay periodos de mucha tensión.

Imagen de una cama con un despertador

¿Cuándo hay que preocuparse por despertarse antes?

 

Salvo que vaya acompañado de otros síntomas, despertarse antes de que suene la alarma no tiene por qué ser un motivo de preocupación. Puede indicar que el ritmo circadiano está bien ajustado a los horarios habituales.

En cambio, si los despertares son frecuentes y provocan cansancio durante el día, dificultad para volver a dormir o sensación de no haber descansado lo suficiente, conviene prestarles atención. En estos casos, pueden estar relacionados con el estrés o con alguna alteración del sueño.