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Pedro Porro ha llegado a la élite del fútbol europeo, juega en la Premier League y se ha consolidado como uno de los laterales españoles más reconocibles, pero su infancia estuvo marcada por una realidad muy distinta. Nacido en Don Benito, Extremadura, creció en una familia humilde en la que el esfuerzo económico era constante. “En casa hemos sufrido mucho económicamente”, ha reconocido al recordar unos años en los que sus padres trabajaban todo lo posible para sacar adelante a la familia.

Su madre trabajaba en Mercadona y su padre aceptaba los empleos que iban apareciendo, una situación que hizo que sus abuelos asumieran un papel fundamental en su crianza. Porro ha explicado que su madre podía empezar a trabajar a las tres, cuatro o cinco de la madrugada y que, en muchas ocasiones, lo llevaba entonces a casa de sus abuelos, Antonio y Carmen. “Mis abuelos hicieron esa labor también de padre y madre porque mis padres trabajaban”, recordaba.

Sus abuelos hicieron posible que siguiera jugando

Su abuelo Antonio fue además quien hizo posible que Pedro pudiera perseguir su sueño futbolístico. Lo llevaba a entrenamientos, partidos y torneos aunque eso implicara recorrer muchos kilómetros. El propio jugador ha reconocido que tuvo una “suerte grandísima” al contar siempre con él para poder desplazarse y seguir compitiendo. En una familia con recursos limitados, cada viaje suponía un esfuerzo importante.

Pedro Porro

Uno de los recuerdos que mejor resume aquella etapa ocurrió durante un torneo infantil en Alcobendas. Sus padres y sus abuelos llegaron a dormir dentro de una furgoneta porque no tenían otra alternativa antes del partido. Porro todavía recuerda ese episodio como una muestra de todo lo que su familia hizo para que él pudiera seguir jugando al fútbol y avanzar poco a poco hacia categorías superiores.

El éxito le ha permitido devolver parte del sacrificio

El futbolista reconoce que haber vivido esas dificultades condiciona la manera en la que entiende hoy el éxito. Más allá de los grandes estadios, los contratos o la selección española, Porro habla especialmente de la posibilidad de devolver a su familia una parte del esfuerzo realizado durante años. “Todo ese esfuerzo que él hizo en su día, se lo intento devolver con lo mejor que puedo”, explicaba sobre su abuelo.

Hoy su realidad es completamente diferente, pero Porro no intenta esconder aquella etapa. Al contrario, la utiliza para explicar de dónde viene y por qué su familia sigue ocupando un lugar tan importante en su vida. Antes de la Premier League y de la selección hubo madrugones, viajes interminables y noches durmiendo en una furgoneta. Ese pasado humilde forma parte de la historia que explica cómo llegó hasta la élite.