Pablo Motos, sobre su infancia: “Era un problema solía hacer el gamberro hasta que un profesor me salvó”

Pablo Motos recuerda su infancia y adolescencia como una etapa marcada por la inquietud, el aburrimiento y una sensación constante de no encajar. Antes de convertirse en uno de los rostros más conocidos de la televisión española, se veía a sí mismo como un alumno problemático. “Yo era un problema”, resume al recordar aquellos años en el instituto de Requena, en el pódcast Tengo un Plan

No era buen estudiante y reconoce que solía “hacer el gamberro”, en parte porque no encontraba demasiadas cosas que le motivaran dentro del aula. La guitarra fue una excepción. Allí sí recibía cierta validación y encontraba un espacio donde podía expresarse de otra manera, lejos de las etiquetas que ya empezaban a acompañarlo.

Un profesor en prácticas cambió completamente su percepción

El punto de inflexión llegó con Joaquín, un profesor en prácticas que decidió prestarle atención de una forma distinta. En vez de limitarse a verlo como un alumno conflictivo, intentó conocerlo, hablar con él y entender qué había detrás de su comportamiento. Para Motos, aquel gesto tuvo un impacto enorme.

Pablo Motos A3
Pablo Motos A3

“Todo el mundo necesita que alguien le diga: ‘te veo, sé que eres valioso’”, explica. Ese tipo de reconocimiento fue algo nuevo para él. Joaquín no solo hablaba con él en clase, sino que también lo acompañaba a casa y mantenía conversaciones que iban más allá de las notas o la disciplina.

De sentirse descartado a encontrar un rumbo

Motos cuenta que, por primera vez, dejó de sentir que era simplemente un problema que había que controlar. Alguien había visto en él algo distinto y eso cambió la imagen que tenía de sí mismo. No fue una transformación inmediata, pero sí el comienzo de otra manera de afrontar su vida. La historia tiene especial fuerza porque muestra hasta qué punto una intervención aparentemente pequeña puede cambiar la trayectoria de una persona. Un profesor que escucha, pregunta y transmite confianza puede tener un efecto mucho mayor que un castigo o una reprimenda.

Con el tiempo, Motos encontró otros espacios donde desarrollar sus capacidades, primero en la radio y después en televisión. Pero cuando mira atrás, sigue señalando aquella etapa como decisiva. Su recuerdo de Joaquín no es solo el de un buen profesor, sino el de alguien que apareció en el momento exacto. Hasta entonces, Motos se veía como un alumno difícil. Después de aquel vínculo, empezó a entender que también podía ser alguien con valor y con un camino propio.