Recibir una herencia no siempre significa recibir dinero limpio o una vivienda sin costes. Los notarios recuerdan que uno de los errores más habituales, y también más caros, es aceptar una herencia sin revisar antes las cargas, deudas, impuestos y posibles gastos asociados. Muchas familias firman pensando solo en el valor del piso, la cuenta bancaria o los bienes heredados, pero no calculan correctamente lo que tendrán que pagar después. Y ese descuido puede encarecer la operación hasta un 40% en algunos casos.
Y es que una herencia puede incluir mucho más que patrimonio. También puede traer hipotecas pendientes, préstamos personales, recibos atrasados, deudas con Hacienda, gastos de comunidad, plusvalía municipal, Impuesto de Sucesiones y costes de notaría, registro o gestoría. Si todo eso no se estudia antes, el heredero puede encontrarse con una factura mucho mayor de la esperada.
Aceptar sin comprobar puede salir muy caro
La realidad es que el error no está en heredar, sino en hacerlo sin información. Muchas personas aceptan la herencia de forma pura y simple, sin saber que eso puede implicar responder también de las deudas del fallecido con su propio patrimonio.
De este modo, si la herencia tiene más cargas que valor real, el heredero puede acabar pagando más de lo que recibe. Por eso los notarios suelen recomendar estudiar antes el inventario completo y valorar, en determinados casos, la aceptación a beneficio de inventario. Esta fórmula permite aceptar la herencia limitando la responsabilidad a los bienes heredados, sin comprometer el patrimonio personal del heredero. El problema es que muchas familias desconocen esta posibilidad o llegan tarde, cuando ya han dado pasos que complican la situación.
Los impuestos también pueden disparar el coste
Otro punto clave está en la planificación. No es lo mismo heredar una vivienda habitual, una segunda residencia, dinero en cuenta o varios inmuebles repartidos entre herederos. Cada decisión puede tener consecuencias fiscales distintas. Además, si después se vende el inmueble heredado, pueden aparecer nuevos impuestos y gastos. Ahí es donde muchas herencias se encarecen mucho más de lo previsto.
Así pues, el gran consejo de los notarios es no firmar ni aceptar nada sin revisar antes el valor real de la herencia, sus deudas y sus impuestos. Una herencia mal calculada puede convertirse en una carga. Y el error más caro suele ser precisamente el más silencioso: aceptar rápido pensando que todo lo heredado es beneficio.
