Fernando Alonso podría instalarse en Barcelona o Madrid. También podría regresar a Asturias. Sin embargo, el piloto ha elegido un destino más exclusivo. Asturias conserva sus raíces y ocupa un lugar esencial en su historia. Pero Alonso ha construido su vida cotidiana lejos de España. El campeón del mundo tiene en Mónaco su refugio particular, rodeado de lujo, mar y ambiente de Fórmula 1.
Su ático encaja con una vida marcada por el éxito deportivo. El Principado concentra algunas de las viviendas más caras. Alonso no escatima al escoger el lugar donde descansa cada noche. El piloto prefiere una residencia privilegiada frente al Mediterráneo antes que una gran capital española.
Fernando Alonso encuentra la tranquilidad fuera de los circuitos en Mónaco
La imagen exterior resulta propia de una película. Los yates llenan Port Hercule, que cuenta con 760 amarres. El lujo forma parte del paisaje cotidiano que Alonso contempla cuando deja atrás los circuitos.
Sin embargo, el deportista no pasa sus descansos encadenando fiestas ni recepciones. Alonso busca normalidad. El asturiano ve películas y series. También acude al supermercado y aprovecha el tiempo en casa. Uno de los pilotos más famosos del mundo mantiene costumbres sencillas dentro de un escenario reservado para millonarios.
La elección de Mónaco tampoco responde únicamente al lujo. Alonso necesitaba recuperar la cercanía del mar. Durante su etapa en Lugano disfrutó de la calma de Suiza y de las vistas al lago. Pero el piloto sentía que faltaba algo. El Mediterráneo terminó inclinando la balanza. Mónaco le devolvió una sensación que el paisaje suizo no podía ofrecerle.
Rodeado de lujos con vistas al Mediterráneo
El Principado también facilita su actividad profesional. Muchos pilotos de Fórmula 1 han establecido allí su residencia. Los compañeros coinciden en vuelos, entrenamientos y planes informales. Algunos salen en bicicleta. Otros se reúnen para tomar algo. El aeropuerto de Niza permite afrontar desplazamientos internacionales con facilidad. Alonso vive apartado del ruido, pero permanece cerca de quienes comparten su profesión.
Montecarlo mantiene además una relación única con el automovilismo. Cada temporada, sus calles se transforman en uno de los circuitos más famosos del calendario. Alonso conoce sus curvas desde el monoplaza. El resto del año las recorre como vecino. Pocos pilotos pueden decir que compiten prácticamente alrededor de su propia casa.
El ático representa así algo más que una muestra de riqueza. La vivienda reúne privacidad, comodidad y proximidad al mar. También permite que Alonso siga conectado con la Fórmula 1. No obstante, desconectar por completo continúa siendo difícil. El propio piloto reconoce que su cabeza siempre termina regresando a los coches.
