Para Margaret Chen, empresaria de origen chino, existe una mentalidad laboral muy clara dentro de su comunidad: trabajar no solo para ganar dinero, sino para aprender continuamente y, con el tiempo, convertirse en dueños de sus propios negocios. Esta afirmación, recogida en su vídeo, resume una filosofía que muchos emprendedores chinos comparten y que explica en gran medida el dinamismo de la diáspora china en países como España.

La cultura del trabajo en la comunidad china

La cultura laboral en China está profundamente influenciada por valores tradicionales como la disciplina, el sacrificio, la perseverancia y la orientación a resultados. Desde edades tempranas, se enseña que es importante aprender constantemente, mejorar habilidades y construir una base sólida para el futuro. En este contexto, el trabajo no se ve simplemente como una obligación, sino como una oportunidad de desarrollo personal y económico.

Margaret Chen subraya que muchos chinos no se conforman con trabajos temporales o de baja cualificación; incluso cuando comienzan en empleos modestos, lo hacen con la mirada puesta en aprender habilidades transferibles: atención al cliente, gestión de inventarios, logística, idiomas o comercialización. Esta mentalidad convierte experiencias laborales que para otros podrían ser meramente funcionales en escalones hacia el emprendimiento.

Este enfoque se relaciona con una visión a largo plazo: “trabajar para aprender, no solo para cobrar”. Es decir, cada empleo sirve para adquirir competencias, observar cómo funciona un negocio y, eventualmente, estar listos para gestionar uno propio.

Metas, objetivos y tipos de negocios

Una vez que se ha ganado experiencia y se identifica una oportunidad en el mercado local, muchos miembros de la comunidad china suelen dar el paso al emprendimiento. En España, esto se traduce en una presencia significativa de empresarios chinos en sectores como:

  • Comercio minorista (tiendas de moda, bazares, tiendas de productos importados)

  • Restauración y hostelería (restaurantes, cafeterías, comida para llevar)

  • Distribución y logística

  • Servicios de belleza y cuidado personal

  • Agencias de viajes y servicios turísticos

Aunque estos sectores pueden variar con el tiempo y según la ciudad, lo común es que estos negocios surgen de una combinación de adaptación al mercado local y conocimientos traídos desde China.

Además, a diferencia de quienes emprenden solo por necesidad, muchos chinos lo hacen con preparación estratégica, habiendo aprendido en empleos anteriores aspectos relevantes como la gestión financiera, la atención al cliente o el control de stock. Margaret Chen destaca que esta aspiración constante de aprender y progresar hace que la comunidad tenga una importante presencia empresarial en áreas urbanas competitivas.

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De empleados a dueños

La transición de trabajador a empresario no siempre es sencilla. Requiere riesgo, inversión y capacidad de adaptación. Sin embargo, la filosofía que describe Margaret Chen —trabajar aprendiendo para, con el tiempo, ser dueños de negocios propios— se ha demostrado efectiva para muchas familias chinas en el extranjero.

Este modelo también tiene impacto comunitario: los negocios gestionados por chinos no solo generan ingresos personales, sino que crean empleo, diversifican la oferta local y fortalecen las redes económicas entre inmigrantes y habitantes locales. Así, el objetivo de ser empresario no se ve como egoísta, sino como una forma de aportar a la comunidad y elevar el nivel de vida familiar.

En resumen, la cultura laboral china descrita por Margaret Chen no se trata solo de trabajar duro: se trata de trabajar con propósito, aprender continuamente y, con ese conocimiento, convertirse en líderes y creadores de negocios que contribuyan tanto a su entorno como a su propio progreso.