Marcos Silva lleva años trabajando en el sector de la pintura y conoce de primera mano como evolucionan los ingresos en este oficio a lo laro de la vida laboral de cada uno. Según explica, quien empieza como pintor asalariado puede arrancar cobrando en torno a 70 euros al día. Un sueldo medio que no brilla poer ser especialmente al final de cada mes. Más bien por ser algo muy común y que no permite vivir despreocupado del dinero ni de ninguna forma que se le parezca.

Silva reconoce que, como empleador, no siempre es posible ofrecer salarios más altos al inicio. “No puedo pagar más de eso a un pintor que trabaja por cuenta ajena”, admite. Y es que al detallar los márgenes ajustados con los que trabajan muchas cuadrillas. El coste de materiales, desplazamientos y presupuestos cada vez más ajustados obliga a mantener una estructura salarial muy contenida, lo que limita el sueldo de los trabajadores que están en nómina.

La diferencia está en trabajar por cuenta propia

Sin embargo, el propio Marcos señala que el techo salarial cambia radicalmente cuando se da el salto al trabajo por cuenta propia. La clave está en hacerse autónomo y comenzar a gestionar los clientes y a tus propios trabajadores. Según su experiencia, es ahí donde se puede marcar la diferencia real en facturación y beneficios.

Un pintor autónomo puede negociar directamente con los clientes, fijar sus propios precios y asumir proyectos completos sin depender de intermediarios. Eso implica mayor responsabilidad y asumir riesgos y gastos como cuotas, herramientas, seguros o impuestos, pero también abre la puerta a unos ingresos superiores que sí que permiten una vida más cómoda. En reformas integrales o trabajos especializados, la facturación puede multiplicarse respecto a la de un asalariado.

Un oficio con margen de crecimiento

Silva insiste en que la pintura es un oficio con recorrido para quien quiere progresar por su cuenta. La experiencia, la reputación y la cartera de clientes son factores determinantes para aumentar ingresos. Un profesional que trabaja bien y cumple plazos puede consolidar encargos recurrentes y elevar sus tarifas con el tiempo.

En su opinión, empezar cobrando 70 euros al día no significa quedarse ahí. Es un punto de partida habitual en el sector, pero no un límite. “Puedes empezar con 70 euros y acabar ganando mucho más”, resume. Para él, el crecimiento económico depende menos del oficio en sí y más de la capacidad de asumir riesgos, organizarse como autónomo y gestionar el trabajo como un pequeño negocio propio.