Marc Ribas tiene muy clara la importancia del ejercicio físico, especialmente a medida que pasan los años. El cocinero defiende que hacer deporte no debería entenderse únicamente como una cuestión estética, sino como una herramienta para mantener autonomía, fuerza y calidad de vida. “Hacer deporte es recomendable para todos”, asegura al hablar de una rutina que considera útil a cualquier edad.
Su ejemplo es muy concreto y familiar. “A mí me encantaría que mi madre hiciera sentadillas porque aumentaría su calidad de vida”, explica. Ribas pone el foco en uno de los movimientos más básicos y funcionales, precisamente porque entrenar las piernas puede ayudar a mantener gestos cotidianos como levantarse, sentarse, subir escaleras o caminar con mayor seguridad.
Las sentadillas como ejercicio para la vida diaria
La idea de Ribas encaja con una forma de entender el ejercicio muy alejada de los grandes objetivos deportivos. No se trata de levantar mucho peso ni de entrenar como un atleta, sino de conservar capacidades que resultan esenciales en el día a día.

Las sentadillas trabajan principalmente piernas y glúteos, además de exigir control del tronco y equilibrio. Adaptadas a cada persona, pueden hacerse incluso utilizando una silla como referencia o con apoyo si es necesario. La clave está en la técnica y en progresar sin forzar.
Los gimnasios han cambiado mucho
Ribas recuerda además cómo era entrenar hace más de tres décadas. “Los gimnasios han cambiado mucho, hace 33 años había un monitor que te enseñaba la técnica para hacer pesas”, explica. Para él, ese acompañamiento tenía un valor especial porque ayudaba a aprender correctamente los movimientos antes de añadir carga. Hoy existe mucha más información, máquinas y métodos de entrenamiento, pero eso no elimina la importancia de ejecutar bien cada ejercicio. Especialmente en personas mayores, una mala técnica o una carga excesiva pueden convertir una actividad beneficiosa en un riesgo innecesario.
Por eso, el mensaje de Ribas no pasa por mandar a todo el mundo a hacer sentadillas sin más, sino por reivindicar el trabajo de fuerza adaptado. Cada persona debe partir de su nivel, sus limitaciones y su estado físico. Su reflexión resume una idea sencilla: entrenar fuerza no es solo para ganar músculo o mejorar el aspecto físico. También puede servir para conservar independencia. Y para Ribas, que su madre pudiera hacer unas sentadillas bien adaptadas sería precisamente eso: una inversión directa en calidad de vida.