El Impuesto sobre Bienes Inmuebles es uno de los gastos fijos más importantes para muchos jubilados. Sin embargo, existe una ayuda poco conocida que puede reducir este recibo de forma significativa. En algunos casos, el ahorro puede acercarse al 90%, aunque no siempre se presenta así de forma oficial.

Y es que no se trata de una bonificación estatal, sino de ayudas gestionadas por cada ayuntamiento. Esto explica por qué muchos pensionistas no las conocen o no las solicitan. Aun así, la Agencia Tributaria y distintas administraciones locales confirman que estos beneficios existen y pueden suponer un ahorro importante.

Bonificaciones que pueden reducir casi todo el recibo

La realidad es que muchos municipios ofrecen descuentos en el IBI para jubilados. En general, las bonificaciones suelen situarse entre el 50% y el 75%, dependiendo de la localidad. Por ejemplo, en ciudades como Barcelona, las ayudas pueden alcanzar hasta el 75% del importe. En otros municipios, se establece un límite económico, como 300 euros anuales.

Un jubilado en un parque. Foto Anthony Fomin Unsplash

Aquí es donde surge el concepto del “90%”. En viviendas con un IBI bajo, una bonificación máxima puede cubrir prácticamente todo el recibo, aunque no se denomine oficialmente así. El resultado es claro: muchos jubilados podrían pagar mucho menos por su vivienda habitual, pero no lo están haciendo.

Por qué la mayoría no solicita esta ayuda

El principal problema es el desconocimiento. Al tratarse de una ayuda municipal, cada ayuntamiento tiene sus propias normas, requisitos y plazos. Además, no se concede automáticamente. Es necesario solicitarla en la administración local, algo que muchos pensionistas no hacen porque desconocen su existencia o creen que no cumplen las condiciones.

Entre los requisitos más habituales están ser jubilado o pensionista, tener más de 60 o 65 años, ser titular de la vivienda y no superar ciertos límites de renta. Así pues, revisar las ayudas disponibles en el ayuntamiento puede marcar la diferencia. No es una ayuda nueva, pero sigue siendo una de las más desaprovechadas. Para muchos jubilados, supone un ahorro directo cada año sin cambiar nada más.