Muchos jubilados desconocen que pueden recibir un complemento adicional a su pensión cuando sus ingresos son muy bajos. Se trata del Ingreso Mínimo Vital, una ayuda estatal que no sustituye la pensión, sino que la complementa para garantizar un nivel de ingresos que permita vivir. Esta medida puede cobrarse junto a pensiones contributivas o no contributivas, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por la normativa.
El IMV está diseñado precisamente para personas con ingresos insuficientes, de modo que un jubilado con una pensión muy baja puede acceder a un complemento mensual que puede superar los 700 euros al mes. La cuantía final depende del nivel de ingresos del hogar y de la situación familiar, pero el objetivo es claro: asegurar que los mayores puedan cubrir sus necesidades básicas.
Cómo se aplica el IMV a los jubilados
El Ingreso Mínimo Vital puede cobrarse además de la pensión, siempre que los ingresos totales del hogar estén por debajo del umbral que marca la ley. Esto significa que un jubilado que vive solo y percibe una pensión mínima puede sumar el IMV para alcanzar o superar los 700 euros mensuales. En hogares donde convive con cónyuge u otros familiares, las cuantías garantizadas son aún mayores, ya que la ayuda se adapta al tamaño y composición del hogar.

Cabe destacar que el complemento no sustituye la pensión, sino que actúa como refuerzo. La pensión sigue siendo el ingreso principal, y el IMV se añade para asegurar que los ingresos globales no estén por debajo del mínimo establecido legalmente. De esta manera, se protege a los jubilados más vulnerables frente a situaciones de precariedad económica.
Beneficios y alcance de la ayuda
Gracias al IMV, miles de jubilados pueden mejorar significativamente su poder adquisitivo sin perder su pensión. La ayuda se calcula de forma individualizada, teniendo en cuenta los ingresos de todo el hogar y otras prestaciones que puedan percibirse, evitando duplicidades y garantizando que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.
En definitiva, el Ingreso Mínimo Vital funciona como un mecanismo de protección social que asegura un nivel de vida digno a los jubilados con pensiones bajas. Quienes cumplan los requisitos pueden combinar su pensión con el IMV y superar los 700 euros mensuales, mejorando así su estabilidad económica y su capacidad de cubrir gastos esenciales.