Muchos trabajadores creen que, cuando una empresa decide despedirlos, el resultado depende únicamente de lo que haya ocurrido en el puesto de trabajo. Sin embargo, los especialistas en derecho laboral recuerdan que no solo importa el motivo del despido, sino también como se realiza el procedimiento. Un error formal puede cambiar completamente el resultado del caso.
El abogado laboralista Juanma Lorente advierte de que existe un fallo que algunas empresas siguen cometiendo y que puede convertir un despido disciplinario en improcedente. Según explica, incluso si el trabajador ha cometido una falta, el proceso debe respetar una serie de garantías básicas. En concreto, el trabajador debe tener la oportunidad de defenderse antes de que se tome la decisión definitiva.
El derecho del trabajador a presentar alegaciones
En muchos convenios colectivos y procedimientos internos de empresa se establece que el trabajador tiene derecho a conocer los hechos que se le imputan y a presentar alegaciones antes de que se formalice el despido. Ese periodo suele situarse en un margen aproximado de 48 o 72 horas, tiempo en el que el empleado puede explicar su versión de los hechos o aportar pruebas que considere oportunas.
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Este paso forma parte del derecho de defensa dentro del ámbito laboral. Permite que el trabajador pueda responder a las acusaciones antes de que la empresa adopte una medida tan grave como la extinción del contrato. Si la empresa omite este trámite y despide directamente al trabajador sin darle la posibilidad de defenderse, el procedimiento puede considerarse como inválido.
Un error que puede cambiar el resultado del despido
Según explica el propio abogado, cuando se vulnera ese derecho de defensa el despido puede ser declarado improcedente, independientemente de lo que haya hecho el trabajador. Esto significa que el juez no solo analiza la conducta del empleado, sino también si la empresa ha respetado las garantías legales durante el proceso. Cuando el despido se declara improcedente, la empresa tiene dos opciones: readmitir al trabajador en su puesto o pagarle una indemnización.
Así pues, por eso, los expertos en derecho laboral insisten en que los procedimientos disciplinarios deben seguirse con precisión. Un simple error en el proceso puede cambiar completamente la situación jurídica del despido, incluso en casos donde la empresa considera que la falta estaba justificada.