Suecia se ha convertido en uno de los destinos laborales más atractivos para muchos europeos por su equilibrio entre salarios, condiciones laborales y calidad de vida. El testimonio de Jota, entrenador de tenis español que trabaja en el país escandinavo y asegura ganar más de 2.300 euros al mes trabajando 37 horas semanales, refleja una realidad frecuente: jornadas más cortas que en España y remuneraciones generalmente superiores. Sin embargo, el contexto económico y social del país explica por qué estas cifras deben analizarse junto al coste de vida.
El mercado laboral sueco se caracteriza por una fuerte presencia de convenios colectivos, salarios relativamente altos y una cultura laboral que prioriza la conciliación. Aunque no existe un salario mínimo estatal, los sueldos suelen fijarse mediante acuerdos sectoriales, lo que contribuye a mantener niveles salariales estables. En términos generales, el salario medio mensual en Suecia ronda cifras superiores a muchos países del sur de Europa, lo que se traduce en mayor capacidad adquisitiva pese a una presión fiscal elevada.
Un nivel de vida alto con costes también elevados
Uno de los aspectos clave para entender el caso de Jota es el coste de vida. Suecia presenta precios altos en vivienda, alimentación y servicios, especialmente en ciudades como Estocolmo o Gotemburgo. El alquiler suele representar el mayor gasto mensual, y los impuestos son superiores a los de España, aunque a cambio el Estado ofrece amplios servicios públicos y protección social.
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En este contexto, un salario de unos 2.300 euros mensuales puede considerarse correcto para vivir, especialmente fuera de las grandes capitales, aunque no necesariamente alto. El poder adquisitivo suele ser mayor que en España porque los salarios están más ajustados al coste real de la vida y la jornada laboral es más reducida. Mientras en España el salario medio ronda algo más de los 2.200 euros brutos mensuales, una parte importante de trabajadores cobra menos de 2.000 euros, lo que evidencia la diferencia entre ambos mercados laborales.
Trabajar menos horas, una de las claves del modelo sueco
El caso que explica Jota también refleja otro rasgo habitual del sistema sueco: jornadas laborales más cortas y mejor organización del tiempo. Las semanas laborales cercanas a las 37 horas son comunes en muchos sectores, lo que favorece el equilibrio entre vida personal y profesional. Esta cultura laboral es uno de los factores que atrae a españoles jóvenes y profesionales del deporte, la educación o la hostelería.
Según relata el propio entrenador, el atractivo no es únicamente el salario, sino la estabilidad, el respeto por el tiempo libre y la previsibilidad económica. En comparación con España, donde las jornadas más largas y la temporalidad siguen siendo problemas estructurales, Suecia ofrece una mayor sensación de seguridad laboral.

En definitiva, ganar más de 2.300 euros trabajando menos horas puede resultar atractivo para un español, pero solo cobra sentido dentro del contexto sueco: salarios más altos, sí, pero también un coste de vida elevado y un sistema social que redistribuye gran parte de esos ingresos a través de impuestos y servicios públicos.