José Torres, experto en salud: “El aire acondicionado no te enferma, pero genera odinofagia al despertar”

Dormir con el aire acondicionado encendido no significa levantarse enfermo después. José Torres, experto en salud, lo resume con una frase clara: el aire acondicionado no te enferma por sí solo, pero puede generar odinofagia al despertar. Es decir, dolor al tragar, irritación de garganta o esa sensación de sequedad al abrir los ojos. El problema no es que el aparato meta los virus en la habitación, sino cómo modifica el ambiente durante la noche.

El aire acondicionado enfría, pero también puede resecar el aire. Si además el chorro apunta directamente a la cama, la garganta, la nariz y las vías respiratorias pasan horas expuestas a una corriente fría y seca. Esa combinación favorece la irritación de las mucosas, encargadas de proteger la entrada del aparato respiratorio.

No es una infección automática

La confusión viene porque muchas personas asocian levantarse con dolor de garganta a haber cogido frío. Pero el frío no funciona como una infección por sí mismo. Para que haya un resfriado debe haber virus. Lo que sí puede pasar es que la sequedad, el cambio brusco de temperatura o los filtros sucios irriten la garganta y hagan que cualquier molestia se note más.

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Por eso la odinofagia al despertar suele aparecer sin fiebre, sin malestar general y sin mocos abundantes. Se nota como una garganta áspera, necesidad de beber agua o dolor leve al tragar. En muchos casos mejora a lo largo de la mañana, cuando la persona se hidrata y deja de estar expuesta al aire seco.

La noche cambia el efecto del aire acondicionado

Durante el sueño tragamos menos saliva y respiramos más tiempo por la boca si tenemos la nariz congestionada. Si a eso se suma una habitación demasiado fría, el resultado puede ser una garganta seca y sensible. No es grave en la mayoría de casos, pero sí molesto.

La solución no pasa por apagar siempre el aire, sino por usarlo mejor. Conviene evitar que apunte directamente a la cama, mantener una temperatura razonable, limpiar los filtros y no dormir con frío excesivo. También ayuda ventilar antes, hidratarse y usar el modo noche si el aparato lo permite. Si el dolor dura varios días, aparece fiebre, placas, dificultad para tragar o empeora claramente, entonces no conviene atribuirlo solo al aire. En ese caso, lo prudente es consultar con un sanitario médico.