Jorge Ángel, enfermero, ha lanzado una advertencia clave para los días de calor extremo, ya que hay que evitar salir entre las 12 y las 18 horas. Esa franja concentra las temperaturas más altas, el sol más agresivo y el mayor riesgo de sufrir un golpe de calor. No se trata de alarmar, sino de asumir que el cuerpo tiene límites cuando el ambiente se vuelve peligroso.
El consejo cobra más importancia en días cálidos. Sanidad recomienda reducir la actividad física y evitar esfuerzos al aire libre en las horas centrales del día, además de beber agua con frecuencia y protegerse del sol. Jorge Ángel resume esa idea muy clara, de modo que si no es imprescindible, lo mejor es no exponerse justo cuando la calle se convierte en una trampa térmica.
Definidas las horas más peligrosas
Entre las 12 y las 18 horas, el organismo trabaja mucho más para regular su temperatura. Sudamos más, perdemos líquidos y sales minerales, y el corazón se ve obligado a hacer un esfuerzo adicional. El problema es que muchas personas no perciben el riesgo hasta que aparecen mareos, dolor de cabeza, debilidad, confusión o una sensación de agotamiento difícil de controlar.
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El golpe de calor puede avanzar rápido y convertirse en una emergencia. Las enfermeras recuerdan que, ante síntomas graves, hay que llevar a la persona a un lugar fresco, bajar la temperatura de forma progresiva y pedir ayuda médica si hay confusión, pérdida de consciencia o empeoramiento. También insisten en no esperar a tener sed para beber, porque la sed llega tarde.
Lo mejor es cambiar la rutina
Por eso Jorge Ángel recomienda reorganizar el día. Salir temprano, antes de que el sol apriete, o dejar los recados para última hora de la tarde puede marcar la diferencia. Las compras, los paseos, el deporte o cualquier gestión al aire libre deberían evitarse en la franja central, sobre todo cuando hay avisos por altas temperaturas.
Los mayores, los niños, las embarazadas, los enfermos crónicos y quienes trabajan al sol son los grupos más vulnerables. También lo son las personas que viven solas o en pisos muy calientes, donde la noche no siempre permite recuperar el cuerpo. La recomendación final es simple: agua, sombra, ropa ligera, espacios ventilados y sentido común. Entre las 12 y las 18 horas, salir puede parecer una rutina normal, pero en días extremos puede convertirse en un riesgo serio. Evitar esa franja no es exagerar: es prevenir.