Jordi Cruz ha hablado de una de las relaciones que más han marcado su manera de expresar los sentimientos: la que tuvo con su padre. El chef ha reconocido que entre ambos existía cariño, pero también una enorme dificultad para demostrarlo. Durante años ninguno fue capaz de decir al otro algo tan sencillo como "te quiero", hasta que llegó un momento en el que Jordi sintió que podía perder definitivamente esa oportunidad.
En una conversación en A solas con... Vicky Martín Berrocal, Jordi Cruz recordó que su padre padecía alzhéimer y que aquella enfermedad fue avanzando hasta borrar prácticamente cualquier posibilidad de comunicación normal. "Si alguna vez he rezado fue para poder decirle 'te quiero' a mi padre antes de que muriera", confesó. Finalmente pudo hacerlo el mismo día de su muerte.
Su padre tampoco sabía demostrar fácilmente el cariño
Jordi ha explicado que su padre había empezado a trabajar en una fábrica con apenas 12 años y que llevaba detrás una vida de esfuerzo, frustraciones y responsabilidades. Con seis hijos en casa, acabó desarrollando un carácter duro y, según el chef, tenía tendencia a mostrarse enfadado durante sus últimos años.
Ese modelo emocional también dejó huella en Jordi. Él mismo ha reconocido que le cuesta expresar sentimientos y que durante mucho tiempo vio en sí mismo algunos rasgos de su padre. No era falta de cariño, sino una incapacidad para convertirlo en palabras, abrazos o gestos cotidianos.
Dos horas antes de morir pudo decírselo
La última noche, con el alzhéimer ya muy avanzado, Cruz hizo guardia junto a él. Fue entonces cuando consiguió romper finalmente aquella barrera. Miró a su padre y le dijo que lo quería. Murió unas dos horas después. En otra entrevista con El Periódico, el chef explicó que aquel momento le permitió quedarse en paz consigo mismo, aunque nunca sabrá hasta qué punto su padre pudo escucharlo. La experiencia terminó convirtiéndose también en una enseñanza para su propia vida. Cruz no quiere repetir completamente esa dificultad para mostrar afecto y la paternidad le ha obligado a revisar muchas de aquellas costumbres emocionales.
Su historia habla de algo bastante común en generaciones donde decir "te quiero" no siempre formaba parte del lenguaje familiar. A veces el cariño estaba, pero quedaba escondido detrás del trabajo, la responsabilidad o el silencio. Jordi Cruz consiguió romper ese silencio prácticamente en el último momento. Y quizá por eso ahora recuerda aquella despedida como una de las conversaciones más importantes de su vida.
