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Jordi Cruz creció en una casa donde era difícil encontrar un momento de tranquilidad. El chef nació en Manresa y fue el pequeño de seis hermanos, una circunstancia que marcó profundamente su infancia y también su manera de espabilarse desde muy joven. Mucho antes de convertirse en uno de los cocineros más conocidos de Catalunya, recuerda una casa llena, con ruido constante, pequeñas travesuras y una madre intentando sacar adelante a toda la familia.

Lo contó en 2019 en Cena con mamá, de RTVE, durante una conversación con Cayetana Guillén Cuervo. Al recordar aquellos años, Cruz explicó: “Recuerdo mi infancia muy feliz, éramos muchos en casa y el que no la liaba un día la liaba el otro”. Incluso añadió que su padre también contribuía al caos familiar y que “la liaba parda”.

El pequeño de una familia de seis hermanos

Ser el menor marcó también el lugar que todavía conserva dentro de la familia. Pese a las estrellas Michelin, los restaurantes y la televisión, Cruz explicaba que su madre siempre se encargaba de recordarle que, cuando volvía a casa, allí no era el gran chef, sino simplemente “Jordi, el pequeño de la casa”.

Jordi Cruz i la seva mare, amb productes de la terra IG

La cocina estaba muy presente en aquella infancia. Su madre y su abuela cocinaban habitualmente, y Cruz ha explicado que precisamente fueron ellas quienes despertaron su interés por los fogones. En una entrevista de 2013 aseguraba que, de los seis hermanos, él era el único que había aprendido a preparar muchos de los platos tradicionales de su abuela.

Una infancia caótica que recuerda como feliz

Ese entorno también le obligó a ganar autonomía muy pronto. Con tanta gente en casa, cada hermano tenía que encontrar su espacio y colaborar en lo que podía. Cruz ha explicado posteriormente que empezó a moverse por la cocina siendo todavía muy pequeño y que su vocación apareció mucho antes de entrar profesionalmente en un restaurante.

Cuando habla de aquellos años, sin embargo, no lo hace desde la nostalgia de una infancia perfecta. Recuerda desorden, discusiones, travesuras y una casa donde siempre estaba pasando algo. Precisamente ahí parece estar buena parte del cariño con el que mira hacia atrás. Antes de los restaurantes, MasterChef y las estrellas Michelin, Jordi Cruz era simplemente el pequeño de seis hermanos intentando hacerse sitio en una familia donde, como él mismo reconoce, si uno no montaba alguna aquel día, seguramente lo hacía otro.