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Los sofás con chaise longue se han convertido en una de las opciones más habituales para la sala de estar, pero los interioristas empiezan a cuestionarlos seriamente en los pisos pequeños. Aunque sobre el catálogo parecen cómodos y atractivos, en viviendas con pocos metros suelen ocupar demasiado espacio, condicionar toda la distribución y reducir la sensación de amplitud. El problema no es el sofá en sí, sino imponer un mueble pensado para espacios grandes en una estancia que necesita flexibilidad.

Y es que una chaise longue obliga a organizar toda la sala alrededor de su forma. La parte alargada bloquea pasos, invade zonas de circulación y limita dónde puede colocarse la mesa de centro, una butaca o incluso el mueble de la televisión. En pisos pequeños, cada centímetro cuenta, y un sofá demasiado voluminoso puede hacer que la estancia parezca más estrecha de lo que realmente es.

Ocupa más de lo que parece

La realidad es que muchas personas eligen una chaise longue pensando únicamente en la comodidad de estirar las piernas. Sin embargo, ese uso suele concentrarse en un solo asiento, mientras que el resto del sofá pierde funcionalidad. Además, la pieza alargada no siempre puede cambiarse de lado, lo que complica todavía más una futura redistribución.

Sala de estar de diseño cálido minimalista

De este modo, cualquier cambio en la sala de estar queda condicionado. Si se quiere mover el sofá, cambiar la televisión o añadir una mesa, la chaise longue puede convertirse en un obstáculo. También dificulta la limpieza y hace que algunas esquinas queden inutilizadas. Por eso los interioristas recomiendan medir no solo el sofá, sino también el espacio libre que quedará alrededor.

Los sofás modulares ofrecen más libertad

La alternativa que gana terreno son los sofás rectos, modulares o acompañados de un puf independiente. Estas soluciones permiten estirar las piernas cuando hace falta, pero también mover las piezas, liberar espacio o adaptar la sala a distintas situaciones. Un sofá con patas visibles, brazos estrechos y menos profundidad también ayuda a que el ambiente parezca más ligero. No es necesario renunciar a la comodidad, sino elegir un diseño proporcionado al tamaño real de la vivienda.

Así pues, los sofás con chaise longue no tienen por qué desaparecer de todas las casas, pero sí deberían dejar de ser la opción automática en pisos pequeños. Un sofá más flexible puede ofrecer la misma comodidad, ocupar menos y permitir que la sala de estar respire mucho mejor.