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Los logros de Andrés Iniesta son absolutamente impresionantes. Para mucha gente, es el mejor futbolista español de todos los tiempos, y tiene un palmarés envidiable, conquistando todos los títulos posibles. Fue una pieza clave en el mejor Barça de la historia, y el autor del decisivo gol en semifinales de la Champions League contra el Chelsea, que sirvió para clasificarse a la final. Y también es una leyenda de la selección española.

Porque para el recuerdo quedará ese gol en la final contra los Países Bajos, en el Mundial de Sudáfrica, que sirvió para darle a ‘La Roja’ su primera estrella. Pero, más allá de sus éxitos deportivos, lo que más valora el exjugador es el cariño de la gente. Es respetado por todas las aficiones, y por todos los compañeros de profesión, gracias a su humildad. Un valor que, desde que era muy pequeño, sus padres se aseguraron de inculcarle.

Y así lo explicó el de Fuentealbilla en su libro ‘La jugada de mi vida’, donde detalla algunos de los episodios más desconocidos de su vida personal, y de su trayectoria deportiva. Por ejemplo, explica lo complicado que fue la temporada 2009-2010, donde tuvo una serie de lesiones que le impidieron poder jugar con continuidad, cayendo en una profunda depresión. En especial, a raíz de la muerte inesperada de uno de sus mejores amigos, Dani Jarque.

Dani Jarque 

También señala que tomar la decisión de abandonar su casa siendo muy joven, para ingresar en la Masía, fue especialmente dolorosa. Pasó noches sin dormir, y muchos días llorando, hasta que por fin logró aceptar su nueva realidad, y aclimatarse a la vida en Barcelona, muy diferente a la de su pueblo de Albacete. Y siempre ha culpado a sus padres de todos los éxitos que ha tenido, ya que le dieron una educación inmejorable, y fueron su principal pilar.

Los padres de Iniesta le obligaron a ser siempre una persona con los pies en el suelo, independientemente del dinero que pudiera ganar, o de la fama que tuviera. Y a día de hoy, es lo que Andrés trata de transmitirle a todas sus hijas. Porque sus padres siguen llevando una vida totalmente normal, a pesar de que tengan que escuchar repetidamente quién es su hijo, y lo importante que fue para que España saliera campeona del Mundo hace 16 años.

“Mi madre no va por la vida diciendo, ‘Hola, soy la madre de Iniesta’”, afirma el excapitán del Barça.